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02/03/2014 n174
El Celador
El debate
sobre el estado
de mi hospital
Vaya semanita con el ‘Debate sobre el Estado de la Nación’. Es como si estuviera viendo una tertulia de esas futboleras en las que vociferan periodistas seguidores del Madrid y del Barça. Al final, lo que queda es si ha ganado Mariano o Rubalcaba. Los avances o retrocesos del país, sus puntos fuertes o débiles, quedan reducidos al lenguaje chusco de algunas gradas durante un partido de fútbol.
La verdad es que no sé qué interés tiene este debate tan general, si realmente llega a los ciudadanos. A mí, particularmente, me interesaría algo más cercano, más tangible. Por ejemplo, el ‘Debate sobre el Estado de mi Hospital’. Lo imagino como una gran tormenta de ideas en la que participarían Gerencia, médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, limpiadores, administrativos, y cómo no, los pacientes.
El debate que propongo poco tiene que ver con el de los políticos. Lo planteo con un ánimo constructivo, no para decirle al otro lo mal que lo hace y lo bien que lo hago yo. Un debate, por ejemplo, en el salón de actos, en el que el gerente pudiera escuchar las propuestas de hasta el ‘último mono’ del centro, porque soy de los que creen que todo el mundo puede tener una buena idea.
Un paseo por mi hospital, con lápiz y libreta en mano, da para que se ocurran muchas mejoras. Unas puede que sean cuestión de dinero, y esas, por lo ajustado de los presupuestos, serán más difíciles de lograr. Pero otras responden simplemente al entendimiento entre las personas. Ojalá mi gerente leyese estas letras que estoy garabateando y entre todos hiciéramos un hospital mejor. Daríamos una lección de democracia y consenso a nuestros políticos.