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23/02/2014 n173
Retrato del tapado
de Rajoy para el Ministerio de Sanidad
La situación política por la que atraviesa España, con un Gobierno desgastado por la acción de la crisis, los recortes y la austeridad en los últimos años, y con el debate sobre el Estado de la Nación que se adivina como un punto de inflexión en las políticas de Mariano Rajoy, hace pensar en un inminente relevo en el Ministerio de Sanidad. Hay varios ‘candidatables’ a suceder a Mato, y un tapado con muchas opciones para dar la sorpresa.
Revista Médica

Quedan pocos días para desvelar si Mariano Rajoy realiza su primera crisis de Gobierno. Se habla incluso del viernes 28 de febrero como fecha del anuncio. En el horizonte está la lista que el Partido Popular debe confeccionar para las Elecciones Europeas del 25 de mayo, y el nombre de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ana Mato está entre los que manejan en la calle Génova para ir en un puesto relevante. Además, el presidente Mariano Rajoy y el Partido Popular quieren que el Debate sobre el Estado de la Nación que ha de celebrarse antes de que llegue la primavera marque un punto de inflexión para hacer ver a la opinión pública que se está saliendo de la crisis. Y para eso, en el Consejo de Ministros sobran algunos rostros que los ciudadanos relacionan directamente con los recortes y la austeridad.

Dos opciones de Mariano Rajoy para Sanidad, pero que reclaman otras responsabilidades


Mato lleva en el ‘disparadero’ meses, señalada junto a José Ignacio Wert (Educación, Cultura y Deporte) como los ministros llamados a abandonar antes su responsabilidad por la baja estima que les tiene la opinión pública, y son varios los nombres que hasta ahora se han apuntado como posibles sustitutos: desde Ana Pastor (aunque ésta preferiría la cartera de Educación, según las últimas informaciones), hasta Alberto Núñez Feijóo. Para el presidente de la Xunta sería el primer escalón en Madrid en una carrera para la sucesión de Rajoy en 2019 en La Moncloa. Feijóo conoce bien la sanidad de sus tiempos de director del Insalud, pero en Galicia ven en esta cartera un ministerio ‘menor’ para todo un presidente de la Xunta que aspira a presidir España.

Por estos motivos, en los despachos nobles de Génova se está barajando la posibilidad de apostar por un perfil político a priori más bajo que Mato de cara a la opinión pública,

Rubén Moreno con Soraya Sáenz de Santamaría en la convención nacional

aunque curtido ya en mil batallas de gobierno con la oposición. Ahí surge el nombre de Rubén Moreno, actual portavoz de Sanidad del PP en el Congreso de los Diputados. En la convención nacional del partido celebrada este mes de febrero en Valladolid se pudo ver a Moreno en el círculo de confianza de Mariano Rajoy, incluso participó en algunas reuniones de las de perfil alto, en las que solo intervienen ministros y cargos muy destacados del PP.

Moreno ya cuenta con experiencia en el Ministerio de Sanidad, donde fue secretario general de Gestión y Cooperación Sanitaria y presidente ejecutivo del Insalud en tiempos de Celia Villalobos. Entonces se le adivinaba una carrera política más prometedora de lo que a la postre ha sido, y que se vio truncada (al menos en cuanto a un posible ascenso ministerial) con la llegada de Pastor a la sede del Paseo del Prado en 2004.

Gestor del buque insignia de la investigación valenciana
Pero en su currículo hay otro hito destacable: la dirección, desde 2005 a 2011, del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia (CIPF), donde vivió los tiempos de esplendor económico (cuando la Generalitat inyectaba millones y millones en su proyecto investigador estrella), y el comienzo de la crisis más cruda,

Celia Villalobos y Rubén Moreno, cuando eran número 1 y 2 del Ministerio de Sanidad

que provocó un ERE de más de 100 trabajadores y la pérdida de competitividad científica.

Su salida del CIFP no fue lo buena que él hubiera querido. Incluso hubo ruido de tribunales a su alrededor. En 2012, siendo ya diputado nacional, un juzgado de lo social de Valencia fallaba que Moreno y el exgerente del CIPF, Carlos Pérez Espuelas, debían indemnizar solidariamente al investigador Juan Saus con 90.000 euros porque reconocía que había existido acoso al trabajador por parte de los directivos, que le habían presionado para que renunciara a los derechos de una patente a favor del centro. Pero esa mancha en su expediente quedaba disuelta en septiembre de 2013, cuando el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) absolvía a Moreno y Pérez Espuelas señalando que no quedaba demostrado el acoso laboral.

De Castellón a Estados Unidos
Nacido el 23 de julio de 1958 en Castellón, es doctor en Medicina por la Universidad de Valencia y ‘doctoral fellow’ en Biología Molecular del Departamento de Patología y Oncología del Centro Médico de la Universidad de Kansas City, en Estados Unidos. En este país dirigió el Laboratorio de Enfermedades Genéticas del Instituto de Investigación Genómica de Gaithersburg y, de regreso a España, hizo lo propio con el de Oncología Molecular de la Clínica Universitaria de Navarra. Es además académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Valencia. Su carrera política parte desde su Castellón natal, bajo la tutela de Carlos Fabra. Por su condición de médico su trayectoria de servicio público ha estado siempre ligada a la sanidad. Fue director del Servicio Valenciano de Salud y subsecretario de la Consejería de Sanidad de la Generalidad Valenciana cuando mandaba en plaza Joaquín Farnós, padre del modelo concesional nacido en Alzira (Valencia) a finales del siglo XX.

Moreno se dirige al hemiciclo del Congreso de los Diputados


Yerno de Lladró, ‘amante’ de la pública
Sus detractores, que naturalmente los tiene, como la mayoría de los políticos con bagaje, dicen que buena parte de sus ascensos y responsabilidades las debe a su parentesco con la poderosa familia Lladró, ya que está casado con una de las hijas. Y buena posición económica parece que no le falta. Según la declaración de bienes que realizó en el Congreso de los Diputados al ser elegido en noviembre de 2011 (X Legislatura), correspondiente al ejercicio fiscal de 2010, tiene dos pisos en Valencia, y en herencia comparte otras dos casas en Castellón y una en Guadalajara. Conduce un Mercedes Benz y tiene a su nombre una motocicleta, y entre depósitos a plazo y cuentas corrientes disponía a 31 de diciembre de aquel año de 281.441 euros, más 74.378 correspondientes a un plan de pensiones. También poseía entonces acciones en Bolsa por valor de 82.801 euros.

Él se define como un defensor de la sanidad pública. En 2006, siendo director del CIFP, escribía en el 'Periódico Mediterráneo' a cuenta de la inauguración del centro de salud de Betxí (Castellón), el pueblo de sus abuelos y en el que se conocieron sus padres: “Mientras vivía en los Estados Unidos, un día tuve que acudir con mi hijo a un hospital de Washington D.C. Durante la cena se había tragado una gran espina de pescado que acabó clavada en una de sus amígdalas.

En la Comisión de Sanidad del Congreso, donde ahora es portavoz del Grupo Popular

No era difícil sacarla, pero necesitaba unas pinzas quirúrgicas. Ya en el hospital, el médico de urgencias la extrajo en décimas de segundo. ¿La factura? 350 dólares que tuve que pagar directamente antes de salir del hospital. Una anécdota que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia del sistema sanitario español y de los beneficios del modelo de sanidad pública que disfrutamos en la Comunitat Valenciana”. Si Moreno llega finalmente a hacerse cargo de la cartera que a día de hoy sigue en manos de Mato, lo hará un político de sonrisa perenne en el rostro, con cuenta de Twitter activa, y acostumbrado a fajarse en la pelea política. En sus tiempos de secretario general de Villalobos no rehuyó el choque con trenes de mercancías como el exministro José Manuel Romay Beccaría o el director de la Organización Nacional de Trasplantes Rafael Matesanz. También fueron públicos sus pulsos con otro que más tarde sería ministro de Sanidad, el investigador Bernat Soria, a cuenta de la investigación con células madre. El sillón de la sede ministerial del Paseo del Prado ha tenido inquilinos de todo tipo. El tiempo dirá si el próximo es un “lobo con piel de cordero”, como definen a Moreno quienes le han visto en acción política.