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09/02/2014 n171
El Celador
ERE a la chispa
de la vida
El otro día fui al fútbol con mi amigo Manolo, que llevaba tiempo insistiéndome cada vez que nos cruzábamos por el hospital. No soy muy partidario de ver a 22 hombres en calzoncillos corriendo por una pradera mientras que otros miles les gritan, animan e insultan, pero bueno, me animé.
Al salir del metro, acercándome al estadio, escuché una especie de charanga con silbatos, tambores... De lejos me pareció una animación poco habitual, pero muy alegre. Me sorprendió gratamente. Y al acercarme, donde pensaba ver banderas y bufandas, me encontré con pancartas: ‘No al ERE de Coca-Cola’ y ‘No al ERE de la chispa de la vida’, se podía leer en algunas.
Este segundo mensaje me impresionó, y me ha estado rondando la cabeza durante los últimos días. Yo, que trabajo con enfermos a diario, llevándoles de una consulta a otra por el hospital, viendo cómo a algunos se les apaga esa chispa de la vida, no entiendo cómo a una multinacional como Coca-Cola se le puede ocurrir arruinar un eslogan tan bueno como el suyo.
Si estuviera yo sentado en el sillón presidencial de Coca-Cola no me jugaría millones (de dinero y de prestigio) por unos miles de euros que suponen unos pocos salarios. Una compañía que tiene registrada ‘la chispa de la vida’ ha de poseer una visión más global, debe estar por encima del bien y del mal, por encima del negocio incluso. Porque la chispa de la vida, esa que se ve en los ojos de una persona, es el valor más preciado del mundo. Y lo digo yo, que sé de lo que hablo.