¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
09/02/2014 n171
El hospital del futuro
ya está aquí

Se lleva mucho tiempo hablando y teorizando acerca de cómo debe ser el hospital del futuro. Tanto, que ese futuro tal vez haya llegado ya. ‘Revista Médica’ recorre los centros sanitarios que se han puesto en marcha en los últimos años para comprobar si esa teoría se ha plasmado definitivamente en realidad.
Javier Barbado


“Un hospital no es una fábrica de zapatos”. Con esta sentencia, el exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid y actual miembro de su Consejo Consultivo, Pedro Sabando (PSOE), deja claro qué obstaculiza, en este momento, la adecuada planificación económica, organizativa y profesional de los centros españoles, y, por lo tanto, qué condiciona su futuro, en todo caso marcado por una serie de directrices que repiten como un mantra los estudiosos del sector: disminución de los ingresos y de la estancia hospitalaria por medio de la cirugía mayor ambulatoria (CMA), las consultas de alta resolución y el recurso de la telemedicina; ampliación moderada de los espacios arquitectónicos en sentido horizontal para eludir los ascensores y proliferación de los quirófanos híbridos y los equipos de alta tecnología.

Hospital Universitario Central de Asturias



La máxima de Sabando sobre el hospital y su funcionamiento –que pronunció en una conferencia acerca del futuro de esta institución en España– no es de poca importancia. Los centros hospitalarios emplean a miles de profesionales de la salud y de otros muchos servicios como el mantenimiento, la hostelería, los sistemas de información o la ingeniería de recursos, por citar algunos. Su dirección y liderazgo, en opinión del profesor y reumatólogo emérito, deben recaer, al menos en una parte no desdeñable, en los médicos de reconocido prestigio en la comunidad científica. Y el error de que sean en todo caso los políticos, y no los profesionales, quienes marquen el ritmo del hospital a partir de gerentes de su confianza (y no siempre de la adecuada capacitación técnica y de la experiencia necesaria, crítica en la que Sabando se ve amparado por los propios directivos de la salud representados en la agrupación nacional Sedisa) abre una crisis del sistema sanitario del país sin precedentes.


Pero, ¿determina esta situación cómo será el hospital del futuro? ¿Podemos vaticinar, con independencia de su dirección y gestión, qué lo distinguirá? Y, ante todo, ¿se palpan esas diferencias en algún centro actual que lo convierta en una referencia visionaria?

Una opción que nos aproxima a las respuestas a estos interrogantes consiste en cruzar la información disponible sobre los proyectos de grandes hospitales que prevén abrir en poco más de un año sus instalaciones y servicios a los ciudadanos (o bien que lo acaban de hacer), con las previsiones de los eruditos en la materia las cuales coinciden en una serie de aspectos fundamentales que se resumen en la habilidad de resolver cada caso derivado al centro con la máxima precisión, efectividad y premura: el ingreso se reserva a quien de veras lo precisa, y, en el ámbito de la cirugía,

Manuel Matallana

se soluciona a menudo en un solo día sin que el paciente pernocte siquiera fuera de su hogar.

El HUCA y la Medicina del futuro
Para ello, incluso la forma arquitectónica del centro cambia. Y tal vez, en este y en otros sentidos, el que será en breve el nuevo Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA) reúne los requisitos de la Medicina especializada del futuro. Preparado para el traslado completo, desde las dependencias del antiguo hospital, en el próximo mes de junio –hasta la fecha han comenzado a funcionar algunos servicios como el de Oncología Radioterápica, y, en marzo, está previsto que haga lo propio el de Medicina Nuclear–, el HUCA logra combinar el predominio del diseño horizontal de sus bloques con una torre para el ingreso de agudos de altura moderada, todo ello en un gran edificio compacto de 497 metros de largo en su fachada exterior, según ha detallado para ‘Revista Médica’ su responsable de Oficina, el médico Manuel Matallanas.

Esta tarjeta de visita del HUCA –la de su aspecto físico y primeros indicios de equipamiento tecnológico– coincide por sí sola con el esqueleto básico que caracterizará al hospital del futuro, según el análisis de otro reputado facultativo, en este caso el neurocirujano y profesor del Máster de Arquitectura, Organización y Gestión de Hospitales de la Universidad San Pablo-CEU Carlos Amaya, salvo en un detalle. Para él, la diversidad de pabellones hospitalarios como parte de un complejo hospitalario (o de una ciudad universitaria, nomenclatura que se remonta a la época del general Franco), seguirá distinguiendo a la Atención Especializada. Lo que queda fuera de toda sospecha para los entendidos es que, el día de mañana, proliferen edificios altos y verticales donde las camillas con enfermos se trasladen de una planta a otra en ascensores enormes.
Mosquera, de la Asociación de Ingeniería Hospitalaria, aborda la ecología y eficiencia energética


Ahora bien, tal como lo ve Amaya, entre este extremo y las amplísimas superficies horizontales que muestran algunos centros de la Comunidad de Madrid como el Puerta de Hierro-Majadahonda, u otros por estrenar como el Complejo Hospitalario de Toledo o el de Granada, media un punto intermedio en el que, conforme rezaba el filósofo griego Aristóteles, reposa, comedida, la virtud. Y ese requisito lo cumple el HUCA.

Por otra parte, este hospital asturiano clásico –que ahora cambia de ubicación y amplifica su dotación y equipamiento pero conserva, a priori, la plantilla de profesionales– va camino de convertirse en el primero de España que extiende la informática por cada uno de sus poros: “El nuevo HUCA será el ‘hospital sin papeles’ por cuanto incorpora una plataforma digital que no se limita a la historia clínica electrónica

Carlos Amaya

–como ya han hecho otros centros, empezando por este mismo antes de su traslado–, sino que abarca eso y todo lo demás: desde las solicitudes de pruebas a las consultas, la recepción de resultados o el intercambio de imágenes”, enumera Matallanas.

Para ello –prosigue–, cada profesional dispondrá de ordenadores propios del servicio, a menudo portátiles incorporados a carros que forman parte del paisaje de la habitación en la que ingresan los enfermos de planta y a los que el personal médico y enfermero pasa visita cada día. De este modo, el profesional tiene a mano la posibilidad de consultar el historial del paciente –del que solo restará por añadir lo que compete a su especialidad–, anotar sus observaciones, pedir pruebas complementarias… una vez se identifique con sus claves y gracias al ‘wi-fi’ instalado en todo el recinto, aparte de la intranet del centro.

Tampoco en el apartado tecnológico defrauda el HUCA. Por el momento, las instalaciones de nueva cuña disponen de cuatro aceleradores lineales y seis aparatos de resonancia magnética nuclear. Y, en lo referido a la cirugía intervencionista, se han habilitado tres salas: dos vasculares y una de neurorradiología “que multiplica por tres la capacidad del hospital” en este aspecto, recuerda Matallanas. En este último servicio, el nuevo aparato de PET-TAC (tomografía de emisión de positrones añadida a la axial computerizada) permite que el profesional observe la actividad metabólica del organismo y, en función de ello, irradie en mayor o en menor proporción el tumor con menor margen de error para dañar el tejido sano.


Son Espases y la gestión del traslado
Otro hospital trasladado que apunta maneras futuristas es el de Son Espases en Baleares (antiguo Son Dureta), cuya gestión del cambio fue liderada por el actual gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), Luis Carretero, directivo de perfil técnico muy apreciado entre sus colegas. Al igual que el HUCA en ciernes, el de Son Dureta fue pionero en implantar la historia clínica digitalizada en sus dependencias,

Luis Carretero, gerente del Sescam

si bien le falta el añadido de extender la informática a la totalidad de su funcionamiento clínico como ha hecho el centro asturiano: “Ningún otro gran hospital público con elevada presión asistencial dispone [todavía] de una plataforma digital como la que habrá en el HUCA”, zanja Matallanas.

Pero Carretero también aporta a ‘Revista Médica’ las claves que hicieron de aquel traslado un verdadero éxito y que, en efecto, dejan traslucir muchas pistas del hospital del futuro. Al mando de aquella sutil labor gestora –en la que no se tocó la plantilla aunque se reasignaron puestos conforme a las nuevas unidades configuradas–, el ahora gerente de la sanidad manchega narra cómo la crisis económica, ya extendida por entonces, no impidió lo que se proponía: “Debíamos hacer el cambio pero con los recursos de que disponía el hospital, pues no había más; lo prioritario era recuperar la normalidad asistencial y, después, hacer el organigrama más horizontal y avanzar en la gestión clínica comandada por los propios profesionales”, recuerda.

Una vez más, la CMA se postula en Son Espases como la tendencia predominante, junto con las consultas de alta resolución, y para ambos propósitos se habilitaron grandes espacios de corte horizontal y quirófanos de conformación asimismo característica. “Procedimientos que antes se hacían en el ámbito del ingreso hospitalario ahora se resuelven en el día con métodos menos invasivos y el paciente incluso regresa a su casa sin dormir en el centro”, explica. ¿Significa esto que disminuye la estancia hospitalaria? Ésa es la meta marcada, pero no es lo que sucede siempre “porque lo que mejora es la capacidad resolutiva”, esto es, se tiende a ingresar menos pero no se deja de atender a los agudos e incluso a crónicos cuanto tiempo lo requieran.
Sabando hace una división de los hospitales según su arquitectura, tamaño y funciones


De manera que el hospital, por supuesto, sigue resultando necesario aunque se optimice su uso y se conecte para ello con el resto de la red asistencial, que no solo incluye la Atención Primaria, sino también los servicios sociales: “Disponer de nuevos espacios –incide Carretero– de los que carecía Son Dureta nos permitió evolucionar a un modelo mucho más ambulatorio de la asistencia, disponer de hospitales de día y de salas reservadas para la CMA”. Asimismo –continúa– se puso énfasis en que cualquier recurso hospitalario se pueda transformar, dado el caso, en otro de complejidad media o incluso alta en función de las necesidades de la prestación. “Por ejemplo, se puede monitorizar una habitación y dotarla de tecnología puntera que la convierta, si es preciso, en una unidad intermedia en muy poco tiempo”, señala. Esto es, la reconversión de estancias a partir de la tecnología móvil exige, una vez más, espacios amplios bien comunicados y exentos de obstáculos físicos que bloqueen la circulación, aspecto éste muy destacado por Amaya y otros expertos consultados y que se observa en los nuevos centros aunque, como insiste este último, algunos hayan rebasado los límites razonables de superficie.

En este sentido, el citado Complejo que ya existe en Toledo prepara nuevas dependencias que, en efecto, sobrepasan los cánones establecidos y prometen elevar los recursos del hospital y no solo su extensión, según las previsiones que, poco a poco, anuncia el consejero de Sanidad de esta comunidad autónoma, José Ignacio Echániz: “Será uno de los mejores hospitales de España no solo por su capacidad, a la que se unen los recursos del Hospital Virgen del Valle, la inauguración de las nuevas instalaciones del Hospital Nacional de Parapléjicos y la integración del Hospital Provincial, sino también porque contará con la tecnología más avanzada”, apunta.

Tampoco se queda corto en dotación instrumental y tecnológica el futuro Hospital de Vigo, de cuya gestión del cambio se encarga la exviceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Ana Sánchez. Una vez concluya el proyecto, “la estructura de Gestión Integrada de Vigo contará con dos quirófanos de urgencias, dos de cesáreas, 20 de quirófanos para cirugía con ingreso y 15 de cirugía ambulatoria, con un hospital de día quirúrgico de 60 puestos”, informa.

Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda

“Además, todos los quirófanos del nuevo hospital son integrados y tres de ellos están preparados para poder dotarse en un futuro como quirófanos híbridos”, recalca.

Tampoco en el apartado tecnológico defrauda el HUCA. Por el momento, las instalaciones de nueva cuña disponen de cuatro aceleradores lineales y seis aparatos de resonancia magnética nuclear. Y, en lo referido a la cirugía intervencionista, se han habilitado tres salas: dos vasculares y una de neurorradiología “que multiplica por tres la capacidad del hospital” en este aspecto, recuerda Matallanas. En este último servicio, el nuevo aparato de PET-TAC (tomografía de emisión de positrones añadida a la axial computerizada) permite que el profesional observe la actividad metabólica del organismo y, en función de ello, irradie en mayor o en menor proporción el tumor con menor margen de error para dañar el tejido sano.


El hospital ecológico: ¿una quimera?
Por último, queda un fleco que no avanza como debiera tal vez porque, ante la crisis económica, se le relega a una preocupación secundaria y, desde luego, se yerra al hacerlo según los ingenieros consultados: la conciencia ecológica de los nuevos centros. Para el presidente de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria (AEIH), Luis Mosquera, “la sensibilidad medioambiental es muy importante porque lo es también su repercusión social” y, en lo que aquí nos atañe, “los hospitales terciarios son grandes demandantes de energía, pues hablamos, no en vano, de volúmenes de consumo que superan los cinco millones de kilocalorías al año en calor y en electricidad, por lo que hacer alguna gestión que lleve aparejado el uso más eficiente de los recursos es casi una obligación”.

Por si España no toma nota en este asunto –que bien podemos encuadrar en la política directiva de los hospitales y el margen de maniobra y capacitación de los gerentes–, la Unión Europea (UE) lo hará por ella obligándola a “no concebir hospital alguno exento de medidas de ahorro energético”, en palabras de Mosquera.