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26/01/2014 n169
José Martínez Olmos:
“Espero que algún día
regrese la República”
Sin lanza ni caballo, Martínez Olmos lleva sus ideales hasta las últimas consecuencias, hasta el último ‘tuit’. Iglesia, monarquía, UGT o las Primarias del PSOE… Responde sin escudo. Quién le iba a decir que levantar pozos para paliar la sequía granadina de mediados de los ochenta le daría pistas para gestionar la gripe A diez años después. Sobre la pandemia que no fue publicará este año un libro. El portavoz socialista de Sanidad en el Congreso de los Diputados descubre para ‘Revista Médica’ cómo fue eso de ver crecer a su hijo pequeño los fines de semana o cómo ayuda a sus seguidores en las redes sociales.
María Márquez

Imagen:
Miguel Ángel Escobar
Balance personal de estos dos años en el Congreso.
Estoy viviendo una etapa muy interesante. Me gusta la política, no solo la sanitaria. Ha sido una gran oportunidad para aprender cómo es el control al Gobierno, los debates de la Cámara… Estoy satisfecho. Me estoy encontrando un ámbito que no conocía.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido del día a día en la Cámara?
No me ha sorprendido nada porque llevaba mucho tiempo conociendo la dinámica de trabajo del Congreso. Lo que sí me llama la atención es la forma de gobernar del PP, a través de decreto ley y secuestrando el papel que tiene que jugar el Parlamento. Se han presentado casi 40 decretos leyes en dos años, algo inédito, y no se ha permitido el debate sobre los grandes cambios sociales que ha habido en este país.

¿Le ha costado adaptarse al ritmo de trabajo?
Estoy acostumbrado a trabajar muchas horas al día, y lo sigo haciendo. He llevado bien el estrés en el Ministerio, y ahora, aun habiendo mucho trabajo, la gestión del tiempo es más fácil. Estoy más relajado desde el punto de vista personal, disfrutando más de las cosas y las relaciones personales.

¿Algo negativo?
Es un tiempo muy difícil para dedicarse a la política porque es un tiempo muy difícil para la sociedad. Se reprocha a la política muchas de las cosas que están pasando. Y entiendo que hay motivos para los reproches. Hace ocho o diez años a la gente le interesaba tus responsabilidades políticas… Es un impacto tremendo incluso cuando se lo tienes que explicar a tus hijos. Hoy ser político no es una actividad que esté bien vista.

¿Cómo estrecharía los lazos entre la política y los ciudadanos?
Costará tiempo, pero pasa por varias cuestiones. Por un lado, las instituciones deben funcionar de una forma más democrática y transparente; los partidos debemos establecer procedimientos para que la ciudadanía sepa qué hacemos y pueda participar; hay que hacer cambios en la ley electoral; la corrupción debe ser prevenida con medidas, y cuando esto sea imposible, los castigos deben ser ejemplares. Tengo la percepción de que el mayor desafío es afinar propuestas y contar a la sociedad que los problemas tienen soluciones locales e internacionales.

¿Cómo vive las encuestas sobre valoración de los políticos, la profesión peor valorada en los últimos años?
Lo entiendo. Vivimos en una sociedad en la que es inevitable simplificar las cosas que nos rodean; por lo tanto, tenemos que hacer un esfuerzo de diálogo y explicación. Los medios también simplifican.

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¿La familia sufre esto?
Claro que les afecta. Muchos compañeros, también de otros partidos, comentamos que ya no es una profesión cómoda desde esa perspectiva. Yo tengo dos hijos mayores, de 30 y 29 años, que son muy conscientes de que este mundo tiene muchas dificultades y que hay que procurar aportar un granito de arena para hacer las cosas mejor. El pequeño, que tiene 12 años, ve esto de una forma infantil pero ya habrá que ir explicándole cosas.

¿Ve la crispación en el debate parlamentario como parte del trabajo?
No se puede evitar porque tenemos visiones diferentes. Otra cosa es cómo se traduce por parte de los medios de comunicación, como si fuesen grandes peleas. Lo veo con normalidad.

¿Esperaba un ambiente tan caldeado?
Sí. A veces parece más de lo que es, pero es que tenemos visiones diferentes.

¿Cómo vivió el paso entre el Ministerio y el Congreso?
Al abandonar el Ministerio, volví un par de meses a la Escuela Andaluza de Salud Pública. El Congreso me pareció una oportunidad para enriquecer mi actividad, poder tener otra mirada de los problemas de la sanidad, desde la oposición.

De las que ha escuchado en estos dos años, ¿cuál es la crítica del PP que más le indigna?
Me indigna que conscientemente la ministra Ana Mato haya tomado decisiones que perjudican la salud de la gente y que lo resuelva en términos de marketing. No revisa lo que denuncia la oposición y lo niega. También me indigna que mienta sobre la deuda de la sanidad.

¿Los 16.000 millones?
Es mentira. No es deuda imputable al Gobierno, como tampoco lo son los 7.000 millones de deuda que generaron en 2012.

¿Se siente atacado cuando habla de la gestión de Zapatero?
Es un error por su parte. Ella [la ministra de Sanidad] se pone en un nivel que no le toca, porque si se equipara a mí, que fui secretario general de Sanidad, se rebaja. Por mucho poder que yo haya tenido, mi firma no estaba en el Boletín Oficial del Estado, no he sido el ministro.

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¿Qué le parece lo de ‘ministro en la sombra’?
Eso fue verdad, en el sentido de apoyar la labor del ministro. Siempre he manifestado una enorme lealtad, por eso he estado ocho años. Eso le ha dado coherencia a la política. Ha sido la primera vez de la historia de la democracia que la misma persona que ejecutaba el programa electoral apoyaba a la ministra o al ministro.

¿Tiene amigos en el PP?
Los tengo y los tenía antes. Es fruto del esfuerzo mutuo. Tuve la ocasión de hacer amistad con Manolo Cervera y Juanjo Güemes. Cuando surgió la gripe A en 2009, vimos la necesidad de llegar a acuerdos, y el único que se ha formalizado en la sanidad española es el del 18 de marzo de 2010, aprobado en el Consejo Interterritorial. Todos los consejeros dialogamos durante más de un mes sin papeles para que no trascendiese a la prensa. Manolo y Juanjo, que lideraban el sector de los consejeros del PP, vieron el documento el mismo 18 de marzo, y lo aprobaron.
Tenemos punto de vista diferentes, pero eso no quita para que podamos ser amigos.

¿Cuál es el secreto para ser ‘la mano derecha’ de cuatro ministros?
Ser leal y saber que tu número es el 2, no el 1. Hay ‘números 2’ que quieren ser ‘número 1’, pasan a donde no les toca estar, y estorban. Yo lo tenía claro.

¿Qué le quitó el sueño en el Ministerio?
El comienzo de la gripe A, porque vi una reacción inicial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) bastante irresponsable. Ante la posibilidad, según ellos, de que hubiese una gravedad real en la evolución del virus, me preocupé. Se temía una pandemia de alta mortalidad, con 8.000-9.000 muertos diarios. Cuando vimos que la gravedad no era así, ya respiré tranquilo. Los temas de salud pública son de los que quitan el sueño.

¿Con el paso del tiempo ha visto que la reacción de la OMS fue exagerada?
Inadecuada. Me acuerdo que por entonces trabajábamos en secreto para el borrador inicial de la Ley del Aborto y nos ‘retiramos’ a una casa a unos kilómetros de Madrid. Cuando el viernes me iba ya para Córdoba en el AVE, vi de pronto una noticia de que la OMS declaraba la alerta sanitaria mundial por la gripe A, diciendo que el mundo estaba en peligro. No habían comunicado nada oficialmente, me enteré por internet. Y ante la pregunta de los periodistas, la OMS les dijo que se iba a reunir con sus expertos. Me bajé del AVE y me volví para Madrid para hacer un gabinete de crisis. El lunes ya tuvimos los primeros casos, sobre todo estudiantes que habían estado en México.

¿Esa gestión de la gripe A es uno de sus orgullos?
En España tenemos a los mejores profesionales de salud pública, y las comunidades autónomas crearon redes de vigilancia epidemiológica que nos permitieron saber al minuto dónde había un caso.

Estoy terminando de escribir un libro donde cuento todo lo que hemos hecho, mi perspectiva personal, política y técnica. Saldrá este año.

También me siento orgulloso de haber participado en la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos, la de Reproducción Humana Asistida, la Ley del Aborto, la de Salud Pública… Pero de la que estoy más contento es de la Ley Antitabaco.

¿Llegó a temer realmente que la modificasen por Eurovegas?
Sí, el Gobierno decía que quería compatibilizar el empleo y la protección de la salud. Pero también sabía que el proyecto de Eurovegas se desinflaba.



¿Cómo se interesó por la política?
Siempre me interesó. De adolescente viví la muerte de Franco, el final de la dictadura, la transición… Así que cuando terminé la carrera, decidí ingresar en el PSOE.

Entré muy joven, a los 25 años, como concejal de Servicios Sociales y Sanidad en el Ayuntamiento de Guadix, mi pueblo. En 1986 hubo una disputa muy grande con el municipio de Baza, donde se abrió un hospital, y Guadix también quería uno, esto fue un motivo de ruptura tremendo en el ayuntamiento, hasta el punto de que ‘cayeron’ cuatro alcaldes. Hasta seis meses duraron las movilizaciones diarias en un municipio de 20.000 habitantes. Esto fue una experiencia increíble.

También fui concejal en Granada, llevando el área de personal y de organización interna del Ayuntamiento, y fui responsable de la empresa de Aguas. Aquí tuve que gestionar otra crisis importante: hubo una sequía en 1995 que coincidió con el mundial de esquí en Sierra Nevada, que fue suspendido por falta de nieve. Tuve que hacer un plan de emergencia para racionalizar el consumo de agua y al tiempo otro plan para hacer siete pozos en la ciudad. Fue un año de sequía horroroso en toda España. Esta experiencia me dio muchas pistas para gestionar luego la gripe A.

¿Por qué el PSOE… Era ‘felipista’?
Sí, pero sobre todo por mis padres. Eran socialistas, al principio no militaban, pero con el tiempo, sí.

¿Cómo se decidió por la Medicina?
Lo tenía claro a los 15 años. Somos tres hermanos médicos (de cinco). Mi hermano mayor me sirvió de guía. Él es médico de Primaria. Mi hermano pequeño es endocrinólogo en Santiago de Compostela.

¿Era una tradición familiar?
No. Venimos de una familia humilde, estudiamos con beca y fuimos de los primeros descendientes que tuvimos acceso a la carrera universitaria.

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¿Qué destacaría de esa época de la facultad?
Había un momento muy interesante de ebullición política por la transición. Con 17 años me fui de Guadix a Granada, compartir piso, perder el control paterno… Fue interesante. Además la vida universitaria en Granada prevalece, como en Salamanca. Estudiar Medicina en ese momento fue un lujo.

¿En estos años universitarios participaba de esa ebullición política?
Yo me metía en actividades, manifestaciones, en líos… Pero no militaba en el PSOE. Fui un buen estudiante y me dedicaba a ello.

¿Recuerda alguna manifestación?
Sí, en el año 1976, en primero de Medicina, cuando todavía no había democracia, corriendo delante de ‘los grises’.

¿Por qué era la protesta?
Porque queríamos democracia (risas). Ya había muerto Franco y se estaban planteando el camino del país. También recuerdo los primeros mítines.

¿De Granada vuelve a Guadix?
No, me fui a Alicante, mi primera plaza, donde trabajé durante un año y pico. Luego me fui a Granada para trabajar en la Junta de Andalucía en la reforma sanitaria, y estuve un año. Más tarde fui a Sevilla durante cuatro años en la Dirección General de Atención Primaria. Y desde 1988 me establecí en Granada, en la Escuela Andaluza de Salud Pública como profesor y alternando esta labor con periodos dedicados a la política.

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¿Por qué Medicina Preventiva?
Fue una evolución casi natural. Mi formación era como médico general, pero cuando empecé a trabajar en la Junta de Andalucía en el diseño de la reforma de la Atención Primaria, me llamó la atención el ámbito de la prevención y promoción de la salud y, cuando tuve la oportunidad, hice la especialidad.

¿Echa de menos su etapa de profesor?
Sí. Volveré cuando termine mi etapa política, es mi profesión. Allí he tenido experiencias muy bonitas. Tuve la suerte de estar en la creación de la Escuela, además de conocer y formar a muchos profesionales, miles de ellos, entre 1988 y 2004, cuando entro en el Ministerio.

Durante diez años he sido el coordinador del máster de Salud Pública, con 300 alumnos al año, dirigiendo trabajos tipo tesis doctoral… Ese contacto con la gente ha sido extraordinario, para enseñar y aprender, aprovechábamos la experiencia de todos los profesionales sanitarios.

Desde esa llegada al Ministerio, reparte su vida entre Madrid y Andalucía… ¿Cómo lo lleva?
Muy bien a nivel político y de trabajo, y a nivel personal, veo a mi familia los fines de semana.

¿Es el precio, no?
Sí. Me vine a Madrid cuando mi hijo tenía dos añitos. Él me conoce los fines de semana y las vacaciones. Pero eso también te obliga a que el contacto con la familia sea el mejor posible, y creo que lo he conseguido, un contacto con más calidad.

Sigue muy de cerca la actualidad, es muy activo en twitter… ¿A quién sigue?
A todos los que me siguen.



¿Alguien especial a quien tenga de referencia?
No, a cualquier persona que tenga algo que decir. Me atrae más la opinión de los profesionales de medicina o la enfermería que son ‘twitteros’, por ejemplo, Julio Mayol, Sendín… Cualquier persona que en su ámbito sea un referente y que intervenga. También periodistas, políticos… Solana, el exministro de Exteriores, también es un referente.

¿Tiene cuidado cuando escribe? Se lo digo por algún que otro diputado que no ha salido muy bien parado de su experiencia como ‘twittero’…
Por el momento no he provocado ningún revuelo mediático (risas).

Es un arma de doble filo, ¿no?
Sí, porque nos están mirando más. Lo que tengo claro es, por mi manera de ser, que hay que hablar con respeto a la gente. Y si lo haces así, puedes opinar lo que quieras. Soy muy activo en ‘twitter’, pero porque lo soy como persona, si tuviera cerca a mis 11.000 seguidores, estaría hablando con ellos.

¿Cuál es la ventaja de ‘twitter’ para un político?
Lo que me dice la gente, que es lo que yo buscaba y efectivamente creo que lo he encontrado, es la accesibilidad.
Por ‘twitter’ me han pedido algún favor y lo he hecho.

¿Algo que se pueda contar?
Esperas para mamografías, por ejemplo. Alguien que me pregunta si pasa algo… Investigo y le respondo cuándo le toca.

¿Cuando estaba en el Ministerio?
No, ahora. La gente tiene problemas, y si se los puedo solucionar…

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Sí saltó a los titulares cuando habló de la tercera República y cuestionó el papel de la monarquía…
Yo creo que la monarquía no está en un momento fácil. Yo soy republicano, espero que algún día haya República, pero eso no quiere decir que si yo mañana fuese presidente la propugnaría. Creo que la monarquía sigue siendo, en este momento, la mejor fórmula de convivencia posible. Respeto mucho al Rey, ha hecho una labor estupenda, pero su imagen se ha visto perjudicada últimamente y creo que ahora la monarquía también tiene que reaccionar ante lo que está pasando.

Tampoco ‘se corta’ con la Iglesia, y recientemente criticaba al cardenal Fernando Sebastián por relacionar homosexualidad y enfermedad…
Lo diga la Iglesia o lo diga quien sea, ahí hay una falta de respeto a las opciones personales. Además, hay quien está menos legitimado para opinar. Esas declaraciones faltaron al respeto de mucha gente que está sufriendo en el mundo, porque afortunadamente en España, con la legalización del matrimonio homosexual, dimos un paso muy importante a la normalización de esas opciones, pero es que en el mundo hay homosexuales que siguen sufriendo. Y pensar que es una enfermedad… Me parece un insulto y un despropósito, y me hace pensar que ‘ya está bien’ el papel que juega la Iglesia católica en la sociedad española. Creo que hay que cambiar las relaciones entre Iglesia y Estado.

¿Está activo en otras redes sociales?
Tengo perfil de ‘facebook’.

Pero prefiere ‘twitter’…
Es más inmediato, pero últimamente estoy utilizando también mucho ‘facebook’. Yo necesito que la gente me pueda transmitir su opinión sobre lo que pasa y para eso le tengo que facilitar el acceso, al mismo tiempo necesito contarle a la gente lo que hago, porque estamos en política para cambiar la realidad y mejorar la vida de la gente. A mí me gustaría que si eso es así, que la gente lo reconozca, y si no lo es, que lo critiquen.

En su perfil de ‘Twitter’ también resalta que milita en UGT Andalucía. ¿Cómo ha vivido el escándalo de los ERE?
Lo resalto porque independientemente de la decisión de los tribunales, tengo la impresión como militante de que no se han hecho bien las cosas, y me parece censurable desde el punto de vista político, ya veremos si penalmente también. Por lo tanto, desprecio a quien haya usado los recursos públicos de esa manera, pero al mismo tiempo también creo que en estos momentos hay un ataque indiscriminado a los sindicatos en el que ‘la derecha’ se frota las manos. En el fondo, esto les interesa porque están cambiando las relaciones laborales y los derechos de los ciudadanos. No es casualidad que ‘la derecha’ y sus periódicos dediquen ríos de tinta a esto. Los más indignados somos los militantes de la UGT, no el que no cree en los sindicatos. Como soy consciente de que ahí hay una estrategia política, por eso he puesto en el perfil, hace un mes aproximadamente, que milito en la UGT. Y soy además muy amigo de la nueva secretaria de Andalucía, Carmen Castilla, alumna mía del máster de la Escuela de Salud Pública. Es una ‘tía’ honesta y sin embargo la están tratando desde el desprecio machista. El señor Antonio Burgos en ‘ABC’ dijo que Susana Díaz y ella ‘se parecen como dos gotas de agua, porque tienen hasta las mismas mechas en el pelo, porque seguramente van a la misma peluquería con un bono del PSOE’. Esto es un desprecio inaceptable.

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¿Es más consciente ahora del poder de los medios de comunicación que cuando estaba en el Ministerio?
Hace mucho que soy consciente Llevo mucho tiempo en la política y he tenido la ocasión de colaborar gratuitamente en Radio Granada en un programa de promoción y educación sanitaria, también en televisión local… Los medios juegan un papel importante, pero también sé de sus carencias y miserias.

Ya no se sorprende a estas alturas…
Me estoy haciendo mayor (risas).

¿Se plantea cuánto puede durar su vida política?
Estaré mientras pueda y deba estar, y quieran que esté. Ahora no me lo planteo, pero también tengo muy claro que si tengo que regresar mañana, regreso a una cosa que me encanta, la Escuela Andaluza de Salud Pública. He tenido la suerte de estar cambiando cada 3-4 años de actividad laboral y siempre con posibilidad de mejora. Me siento afortunado.

Le pregunto porque el trabajo en el Congreso ‘quema’, ¿no?
Todavía no estoy quemado. Hay todavía muchas cosas por hacer.

¿Se ve como un diputado de largo recorrido?
Es difícil saberlo. Para ser diputado, es difícil que puedas ser elegido. Yo fui diputado por Granada previo apoyo de muchos militantes. En Granada capital hay un procedimiento de listas abiertas, y fui el más votado, con lo que estoy encantado y satisfecho. No depende de ti ser diputado…. Pero me apetece seguir en política.

Este año es importante para el PSOE. Pregunta obligada, ¿Chacón, Madina o López?
No elijo porque todavía va a haber sorpresas. Cuando terminen las elecciones europeas empezará el proceso, y en septiembre y octubre será cuando las personas que se presenten hagan campaña. Creo que se lo tienen que ganar, entre los militantes y la sociedad. Hemos decidido que en el cómputo el aval de militantes sea de un mínimo de un cinco por ciento y un máximo de un diez por ciento, por lo que sería posible que hubiese diez candidatos. Detrás de eso está la decisión de que haya varios candidatos. Yo creo que va a haber más de tres candidatos.

¿Más caras conocidas?
Me da igual, yo lo que quiero es que esa persona tenga la capacidad de hacer lo que hay que hacer, que es muy difícil. El desafío que tiene España es importante. Me da igual que sea conocido o no, joven o mayor, eso es irrelevante.

¿Qué opina de este valor ‘extra’ de que sea joven, o una mujer…?
Yo soy muy pro mujer. Apoyé a Susana Díaz por su valía y también por ser mujer. Pero esa no es la cuestión, tiene que convencer. El voto en el PSOE es muy importante, se lo tienen que ganar. La gente que no es del partido y que quieran votar como nosotros, también será exigente.
Melómano
La música siempre acompaña a Martínez Olmos en su despacho, por muy concentrado que necesite estar. Y no tiene por qué ser tranquilita. Le gusta estar al día con los 40 Principales. Es fan de Coldplay, Dani Martín, y Serrat, y tiene todos los discos de The Beatles. En literatura se decanta por García Montero, García Márquez y su amigo Salvador Compán. Charlar con los amigos y patear las calles de ciudades desconocidas completan sus placeres.
Para mí, el ideal sería solvencia, experiencia y claridad de ideas; que tuviese profesión previa, experiencia política si es posible en varios sitios…

¿Qué reto se plantea este año en el Congreso?
Intentar ser capaces de sintonizar con las necesidades de la gente en el ámbito sanitario. Sería ideal un pacto de Estado, pero no creo que el PP esté en disposición de hacerlo. Espero que los problemas se debatan aquí y que en algunos nos hagan caso. Es una labor legítima también, aparte de hacer propuestas alternativas al Gobierno, desgastarlo, así que espero desgastarlo más si es posible.