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08/12/2013 n162
El Celador
Feliz (extra de) Navidad
He oído que a los compañeros de Castilla y León les van a devolver la paga de Navidad que nos quitaron el año pasado. A ver si cunde el ejemplo y se empiezan a ver por toda España los brotes verdes esos dichosos que dice Rajoy, porque el año pasado tuve que comprar solo turrón del duro de marca blanca, y encima se me cayó un cacho de muela al morder un trozo, y claro, ir al dentista sin extra navideña como que no me daba de sí el bolsillo.
Y es que una paga de Navidad es, para un trabajador público como yo, lo que a un niño la llegada de los Reyes Magos. Anda que no he fantaseado años cuando notaba cercana su presencia. “Este año voy a comprar un pollo de corral de esos buenos para Nochebuena y unas botas de montaña para andar por la sierra”. La ‘pleyesteision’ de Javi también salió de una de esas ‘pagas mágicas’.
Mi amigo el MIR, que es muy ‘rojete’, tiene una teoría. “No hacía falta que nos quitaran la paga de Navidad, la economía española no estaba tan mal. Lo han hecho para hacernos creer que la situación ha sido límite, y así luego, cuando nos la devuelvan, crearnos una especie de síndrome de Estocolmo, entre agradecimiento y dependencia”. Yo de síndromes entiendo poco, pero sí sé que la dependencia ya la tenía creada. Tenía dependencia de poder darme algún capricho a final de año; de poder quitar algún pago que tenía pendiente; y del derecho que entiendo que nos habíamos ganado los funcionarios y que de repente nos ‘birlaron’.
Si suena la flauta y a los gobernantes de mi comunidad autónoma les da por copiar a los de Castilla y León antes de final de año, voy a ir a una de esas tiendas de impresión de camisetas y me voy a hacer una que ponga ‘Feliz (extra de) Navidad’ y me voy a pasear con ella por el hospital.