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02/12/2013 n161
‘Fátima I, la reina del paro médico’
Revista Médica
¿Qué son 4.000 médicos sin empleo cuando tengo a casi seis millones de españoles haciendo cola en las oficinas del paro? Ése es el planteamiento que se le intuye a la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. Arrebujada en su sillón ministerial, a esta onubense de 46 años los árboles no le dejan ver el bosque. No le dejan, o ella no quiere ver que detrás de esos millones de parados hay un pequeño grupo que no deberían ser un número más, sino que sostienen sobre sus hombros uno de los pilares del Estado de Bienestar. Un sistema que sin ellos, sencillamente, no existiría. Ese grupo, el de los sanitarios, ya le ha puesto nombre a la ‘malvada’ del bosque: ‘Fátima I, la reina del paro médico’.


Un total de 2.478 médicos parados y 4.401 demandantes de empleo. 15.072 enfermeros en paro y 21.049 demandantes. 3.657 licenciados en Farmacia sin empleo y 4.633 registrados en busca de un trabajo. 2.159 fisioterapeutas parados, 530 licenciados en Odontología ‘sin oficio ni beneficio’. Es el saldo que deja un sistema sanitario supuestamente ‘salvado’ de la quiebra gracias a las reformas del actual Gobierno. Reformas que, también supuestamente, tienen como principal objetivo la creación de empleo. Paradojas de la política. Se centran esfuerzos en mantener las prestaciones sanitarias pero no se atisba preocupación por los profesionales encargados de prestarlas.

Así lo expresa el representante nacional de Médicos con Empleo Precario de la Organización Médica Colegial (OMC), Fernando Rivas. “El Gobierno tiene a casi seis millones de parados. Los médicos representamos en torno al 0,1 por ciento. Hay sectores mucho más dañados, es cierto. Pero no se dan cuenta de que no pueden mantener la calidad del sistema sanitario bajando la calidad del empleo médico”. “Hemos puesto este problema encima de la mesa de los ministerios de Empleo y de Sanidad, pero no hemos recibido respuesta ni hemos tenido contacto directo con ninguno de ellos. No hay ningún tipo de iniciativa en marcha por parte de la Administración”, señala Rivas.

Todo lo contrario, la normativa actual y los nuevos proyectos no hacen más que empeorar la situación, según el representante de la OMC. Rivas se refiere a la tasa de reposición del 10 por ciento, un ‘café para todos’ que ni siquiera se cumple. “Tenemos leyes muy avanzadas que se incumplen sistemáticamente”, asegura. No se sustituyen las bajas ni las jubilaciones, en casi ningún punto de España. ¿Qué opción queda? El ‘Pepe, vente ‘pa’ Alemania’. Más de 2.400 médicos solicitaron a la OMC un certificado para poder emigrar en 2012 y se espera que en 2013 la cifra supere los tres millares.

La “movilidad exterior” médica cuesta a España 600 millones al año
La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, admite que “es verdad” que hay muchos jóvenes que han salido de España en busca de oportunidades por la crisis. De hecho se ha lanzado a decir que “eso se llama movilidad exterior” (frase por la que pasará a la historia) porque hay quien busca oportunidades “laborales y formativas” fuera de España. Haciendo un cálculo bruto, si la formación de cada médico especialista en España supone unos 200.000 euros a las arcas públicas, Báñez y su promoción de la “movilidad exterior” están regalando a otros países unos 600 millones de euros cada año. ¿Cuántas medidas incómodas en materia sanitaria podrían ahorrarse si se aprovechara esta inversión?

A ello se suman otras ‘brillantes’ ideas que no hacen más que echar más arena en el entierro del empleo de calidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Se siguen abriendo nuevas facultades de Medicina, hay 40 y se planea inaugurar otras siete en el próximo año. La Universidad de Baleares, la de Jaén, la de Almería, la de Huelva, y dos nuevas universidades privadas en Alicante han mostrado su interés en crear su facultad de Medicina, aunque la crisis económica está ralentizando el proceso. En los últimos días además se ha sumado la Universidad de Vic en Barcelona.

Al mismo tiempo, se reducen las plazas para médicos internos residentes (MIR), 6.149 en la última convocatoria (un 3 por ciento menos). Es decir, en un futuro cercano los estudiantes de Medicina no solo tendrán difícil encontrar un puesto de trabajo, es que puede que ni siquiera tengan oportunidad de hacer su residencia en el sistema público en el corto. Representados por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), los médicos del mañana recuerdan que uno de cada siete alumnos no podrá optar a plaza MIR en los próximos años debido al aumento del númerus clausus. Por este motivo han empezado a movilizarse en las redes sociales en contra del venidero superávit de médicos (en Twitter con el ‘hashtag #SuperávitMédico)

“Entendemos que el sistema ha de ser sostenible y que no tiene que haber más plazas de las que se necesitan, pero siempre y cuando haya coherencia. Si hace seis años se decía que faltaban médicos (25.000 en 2025, según Sanidad), ahora no se puede decir que sobran. Esta divergencia lo que demuestra es que no se hizo un estudio serio de necesidades de recursos humanos y demográfico para intentar justificar la apertura de nuevas facultades. Nosotros lo que queremos es que todos los estudiantes que salgan de las facultades tengan una plaza MIR, porque de lo contrario, no tendremos trabajo”, comenta Enrique Lázaro, presidente del CEEM.

Las comunidades autónomas tampoco ayudan
Es cierto que las competencias en sanidad están transferidas y que las políticas ‘activas’ de Empleo igualmente dependen de las comunidades autónomas. No obstante, a ambos ministerios les corresponde la tarea de poner orden en el ‘gallinero’ autonómico, del que son igual o más responsables que las propias comunidades. A Báñez, por ejemplo, no le vendría mal examinar en profundidad los datos del Registro Central de Personal que elaboran desde el vecino Ministerio de Hacienda. Hasta julio de 2013, las 17 autonomías contaban en sus servicios sanitarios con 482.642 profesionales, 10.137 menos que en enero (-2,1 por ciento) y 25.543 menos que en enero de 2012 (-5 por ciento). Esta cifra marca además un mínimo histórico desde que se publica este registro (enero de 2009) y deja a la plantilla del SNS con el número de profesionales más bajo hasta la fecha, tan solo un año y medio después de marcar su máximo (enero de 2012, con 505.185 profesionales).

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Para aderezar este dato puede consultarse otro, el de afiliaciones a la Seguridad Social, esta vez elaborado por el equipo de Báñez. El sector de actividades sanitarias y servicios sociales ha acumulado más bajas en la Seguridad Social durante el último año que la construcción y la industria juntas. Las cifras del Ministerio de Empleo dejan para el sector una pérdida de afiliación interanual del 10,87 por ciento (dato de octubre). O lo que es lo mismo, 155.859 afiliados menos en el régimen general, que superan en mucho a los 79.603 menos de la construcción y los 51.126 menos de la industria manufacturera, los dos siguientes sectores con mayor pérdida de empleo. Dentro de esa pérdida de afiliados destaca el éxodo de profesionales foráneos. El sistema sanitario cuenta con 11.306 extranjeros menos en sus plantillas que hace un año. Junto al paro, las reducciones de plantilla y de plazas MIR, y el aumento del númerus clausus, se conforma la bonita estampa de una crisis en toda regla del empleo en la sanidad. Una crisis que amenaza con superar, si no la ha superado ya, a la que sufrió el SNS a principios de los años 90.

La ministra debe darse por aludida, antes de que sea tarde
Un verdadero problema que pone en jaque al SNS. ¿Y qué hacen ‘Fátima I’ y la ministra de Sanidad, Ana Mato? Ignorarlo. David Curbelo, profesor de Ética en la Universidad Europea de Canarias, define la situación: “En España algo está fallando. La sanidad tiene el paso cambiado y nadie (con poder) hace nada”. Fernando Rivas coincide en el planteamiento y añade que “o (el Ministerio de Empleo y el de Sanidad) se enteran de forma directa o se enteran indirectamente, pero lo que está claro es que el paro médico necesita estar en el foco de la atención política. Debe convertirse en algo prioritario antes de que sea demasiado tarde”. “Más que nada porque es algo que se puede volver en su contra. El Gobierno no puede pretender que la baja calidad del empleo médico no conlleve una peor atención, y eso lo está percibiendo el paciente. Los datos están enmarañados. Aun así tenemos un indicador claro: las listas de espera han aumentado en toda España. Y es evidente que una mayor lista de espera no lleva consigo la misma asistencia médica”, argumenta.

Los datos respaldan este planteamiento. 571.395 personas en lista de espera, con una espera media de cien días, que ha crecido un 30 por ciento de acuerdo con los últimos datos (a 31 de diciembre de 2012) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Al mismo tiempo, la sanidad está entre las cinco principales preocupaciones de los ciudadanos españoles, y subiendo. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ofrece cifras interesantes al respecto: la sanidad es uno de los principales problemas del país para el 13,4 por ciento de los españoles (datos del barómetro de octubre). El paro es el primer problema destacado, en opinión del 77,4 por ciento de los encuestados. Del mismo modo, Ana Mato es la segunda ministra peor valorada (1,99 de nota media) y Fátima Báñez la cuarta (2,12). Entre ellas y el abismo de esta negativa clasificación se cuelan solo dos ministros mucho más ‘visibles’ que las dos mencionadas: José Ignacio Wert, de Educación, con un 1,46, y Cristóbal Montoro, de Hacienda, con un 2,09. El paro es la principal preocupación, la sanidad está entre las principales, Mato es la segunda ministra peor valorada y Báñez la cuarta. La relación entre estos hechos no es descabellada.

“Esto es culpa del Gobierno al completo”, apostilla el secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Francisco Miralles. “No tiene ninguna justificación. Fátima Báñez puede pensar que son pocos los médicos en paro, pero es que el crecimiento, en proporción, es exagerado respecto a otros sectores. Hemos pasado de cero a cien y el Gobierno no hace nada”, lamenta Miralles, quien amenaza con una “alianza entre médicos y pacientes para recuperar absolutamente todo el empleo que se ha destruido” en este último año y medio. “Es necesaria una estrategia global para corregir este desempleo que pone en peligro el SNS. Necesitamos que haya algo, porque de momento solo tenemos un párrafo en el acuerdo entre el Gobierno y el Foro de la Profesión Médica en el que se comprometen a poner solución a este problema”.

Ese párrafo parece el único compromiso, por llamarlo de algún modo, que ha puesto el Ejecutivo de Mariano Rajoy por escrito, y ha sido gracias a Mato, no a Báñez. Esperar a su desarrollo con políticas ‘activas’ de Empleo para el sector sanitario suena a optimismo tras una mala cosecha. En este sentido, todos los expertos consultados por ‘Revista Médica’ coinciden en un planteamiento: hay que hacer algo; está en juego ‘la joya de la corona’. Y la primera que debe hacerlo es Báñez, si no quiere que el título de ‘reina del paro médico’ quede grabado junto a su nombre en los anales, aunque ni ella misma parece que sea consciente de que ya lo ostenta.