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02/12/2013 n161
El legado de
ALBERT
JOVELL
Con el fallecimiento el 26 de noviembre de Albert Jovell, médico especialista en Salud Pública y presidente del Foro Español de Pacientes, la sociedad despide a una figura fundamental, que ha unido como nadie el difícil lado por el que han de transitar los enfermos y la parte de la sanidad que representa a los profesionales.
Revista Médica
“Si no fuera por la sanidad pública yo no habría vivido los últimos 10 años”. Son palabras de Albert Jovell (Barcelona, 1962), médico salubrista, hijo de médico, y esposo de una salubrista, Dolors Navarro. Su pelea lúcida e increíblemente consciente contra un tumor neuroendocrino le llevó a articular el movimiento asociativo de los pacientes españoles, no solo en el ámbito nacional, sino traspasando fronteras e implicándose en el europeo. Así impulsó el Foro Español de Pacientes, el interlocutor imprescindible que aunó la voz de cerca de un millón de personas enfermas para ser escuchadas por la Administración, los órganos de representación profesional, los laboratorios farmacéuticos y la sociedad en general.

Jovell nunca ha tenido prejuicios con la iniciativa privada que representa la industria. Con Margarita Alfonsel, de Fenin


Su éxito como líder de los pacientes seguramente estuvo en que nunca ‘se casó’ con ningún poder. Su discurso siempre fue el de quien sufría la enfermedad, daba igual que ante él estuviera un ministro socialista o ‘popular’. Esa sinceridad, incómoda en muchas ocasiones, a la larga le valió el reconocimiento en los despachos más altos del Ministerio de Sanidad. A petición de ‘Revista Médica’, la actual titular de este departamento, Ana Mato, le ha recordado como “una persona siempre dispuesta a hacer aportaciones constructivas para mejorar nuestro Sistema Nacional de Salud desde la perspectiva de los pacientes. Sin duda, su mayor mérito es el de haberles dado visibilidad y voz”. También Trinidad Jiménez coincidió con Jovell siendo ella ministra. “He respetado y admirado su compromiso con las personas, trabajador incansable de los derechos de los pacientes y su extensa labor científica y divulgativa”. Ambas coinciden en una apreciación importante: su legado. Para Mato, “hay que hacerlo efectivo y trabajar por y para ellos, los pacientes, y situarles en el centro de todas nuestras actuaciones”. Jiménez considera que deja una herencia incuestionable “al servicio de la sociedad”.

Los profesionales sanitarios han contado con su opinión. Con Carmen Peña, presidenta de los farmacéuticos


“He tenido dos carreras de Medicina: la vertical como médico y la horizontal como paciente. En la vertical, ves la enfermedad; en la horizontal, la vives”, le espetó a Lluís Amiguet, de ‘La Vanguardia’, en marzo de 2012 en una entrevista muy recomendable en la que dejó entrever su parte más personal. “Sin valores no hubiera llegado a nada. Y tampoco son míos. Los heredé de mi padre médico, que, con otros entusiastas pioneros, creyó en la sanidad pública antes de que existiera y ejerció una medicina social y solidaria en una barriada obrera de Sabadell. Y esos valores que heredé de mi padre son también los que quiero transmitir a mis hijos. No he dedicado mi vida a acumular un gran patrimonio, pero intento dejar a mis hijos una buena sanidad pública”.

Conocimiento y sentido común
La inquietud y la búsqueda del conocimiento impregnaron la vida de Jovell, unos rasgos que no se detuvieron víctimas del miedo ante la enfermedad. A su licenciatura en Medicina por la Universidad de Barcelona y su doctorado en Salud Pública en Harvard le siguieron otro en Sociología y Ciencias Políticas también en el centro barcelonés y diversos másters. “Sin un sistema público de becas de investigación, tampoco me hubiera doctorado en la Universitat de Barcelona ni, aún menos, en Salud Pública en la de Harvard”, repetía poniendo énfasis en el importante papel que juega el Estado en la igualdad de oportunidades entre “ricos y pobres”.

Con la ministra Trinidad Jiménez y el secretario general José Martínez Olmos


A quienes viven pensando que a ellos no les tocará nunca, que enfermar y morir es algo remoto y ajeno, les dedicó una de sus múltiples creaciones literarias, ‘Te puede pasar a ti. La sanidad pública beneficia a todos’, un breve pero intenso libro de 72 páginas, crítico y reflexivo, que aborda la importancia de promover la justicia social en el Sistema Nacional de Salud. También puso negro sobre blanco reflexiones sobre el mundo en el que vivimos, la sociedad que estamos construyendo, el bienestar, la sanidad o el rol de los profesionales de la Medicina en ‘El médico social’, una de sus obras más aclamadas. El pensamiento para cambiar las cosas, para hacerlas mejores, una herramienta constante en su vida.

Cogió de la mano sus dos hábitos favoritos, pensar y estudiar para avanzar, y se los ofreció de forma natural a quien padecía una enfermedad, y así dio un paso más en su aportación a los demás, la Universidad de los Pacientes. Creada desde la Fundación Josep Laporte, que él mismo presidió, y la Universidad Autónoma de Barcelona, fue una iniciativa pionera que en su momento reflejó la transición desde un modelo de paciente pasivo a otro en el que se implicaba más en las estrategias de responsabilidad y abordaje de la enfermedad. ‘Emponderar’ al paciente, fue el verbo que tuvieron que inventar para definir lo que hizo Jovell.

Recibiendo la distinción de la Organización Médica Colegial de manos de la consejera de Salud de Cataluña, Marina Geli


Libros, asociaciones, investigaciones, actividad académica, múltiples premios y reconocimientos… Son simples hitos en su camino, consecuencias lógicas de una vida con inquietudes. Su gran legado, seguramente por el que se le recordará de forma generalizada, es el haber dotado al paciente de amplitud de miras, de la seguridad de que es parte activa en las soluciones. “Si queremos calidad en la Administración, debemos participar en ella día a día como usuarios: superemos el Estado de bienestar en el que los políticos toman las decisiones e impliquémonos en la sociedad del bienestar, que todos cogestionamos”.