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02/12/2013 n161
El gran engaño de Rovi
Revista Médica

La empresa de Juan López-Belmonte embarcó a Ferrer, la Junta de Andalucía y el Estado en una planta para producir 10 millones de vacunas de la gripe y más de un año después de la fecha prevista para el comienzo de las obras no hay puesto ni un ladrillo.


En septiembre de 2011, la entonces ministra de Sanidad Leire Pajín posaba sonriente con el presidente andaluz José Antonio Griñán y con Juan López-Belmonte, dueño de Rovi, en una imagen que sellaba el acuerdo por el que esta farmacéutica española se comprometía a establecer en Escúzar, una localidad próxima a Granada, una planta de vacunas que iba a abastecer con 10 millones de dosis contra la gripe estacional y 30 contra la pandémica a España, Portugal y otros países de Europa, África y Latinoamérica.

Terrenos en los que se iba a edificar la planta de vacunas de Rovi, en Escúzar, una localidad próxima a Granada.

Aquel día de la firma del proyecto, López-Belmonte ‘padre’ (tiene varios hijos metidos en el Consejo de Administración) aseguró que en “unos ocho o nueve meses” comenzarían las obras (mayo-junio de 2012). A finales de este noviembre de 2013 desde el Ayuntamiento de Escúzar han confirmado a ‘Revista Médica’ que no solo “no se ha puesto un solo ladrillo”, sino que “ni se ha presentado el proyecto” en la sección de Urbanismo del consistorio local.

En este proyecto Rovi embarcó a Ferrer (por aquellos días su director general Jordi Ramentol presidía Farmaindustria) creando una ‘joint venture’ que se bautizó como Alentia Biotech, que más tarde firmaría un acuerdo de colaboración con Novartis Vaccines & Diagnostics “para la transferencia y el otorgamiento de una licencia de uso de tecnología” para la producción de estas vacunas.

Pero la idea de esta de producción no ‘nace’ en 2011, sino que se remonta a 2009, con la firma el 30 de junio de un protocolo entre Rovi, el Ministerio de Sanidad de Trinidad Jiménez y las consejerías de Innovación y Salud de Andalucía “para la investigación de nuevas tecnologías y la producción de vacunas contra la gripe”, que preveía la construcción de un centro nacional de producción de estas profilaxis.

Juan López-Belmonte, consejero delegado de Rovi.

La Junta, orgullosa, emitía una nota en la que anunciaba que “Andalucía tendrá capacidad para fabricar hasta seis millones de vacunas de gripe al mes en la planta que se ubicará en Granada y que se prevé esté a pleno rendimiento en 2012. El Ministerio de Sanidad y Política Social, la Junta de Andalucía (a través de las consejerías de Innovación, Ciencia y Empresa y de Salud) y los Laboratorios Farmacéuticos Rovi SA, han suscrito el acuerdo que favorecerá la construcción de este nuevo centro en Granada y que se situará como el único de sus características en el territorio nacional y uno de los pocos a nivel europeo”. Pero los orígenes de este acuerdo no están ni en 2011, ni en 2009. Se puede ir más allá en el tiempo para ver cuándo Rovi, seguramente, gestó esta idea que ahora solo está materializada a escala en una maqueta polvorienta que duerme en alguna nave industrial.


En 2005 comienza el idilio entre Rovi y la Junta de Andalucía
Según han apuntado diversas fuentes a ‘Revista Médica’, el idilio entre los López-Belmonte y la Junta de Andalucía comienza en 2005, cuando los responsables de Rovi, un laboratorio madrileño, escuchan los cantos de sirena del Parque Tecnológico de la Salud que se está levantando al sur de la ciudad de Granada.

Momento en el que se acordó la construcción de la planta de vacunas de Granada. En imagen, los responsables institucionales en 2009: Martín Soler, consejero de Innovación, Ciencia y Empresa de Andalucía; Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad en 2009; José Antonio Griñán, presidente de Andalucía; Juan López-Belmonte, presidente de Rovi, y María Jesús Montero, consejera de Salud de Andalucía.

Un proyecto pensado en principio solo para un hospital, al que se unieron después las facultades de Ciencias de la Salud, y que ha acabado siendo vivero de empresas a la espera que de que ese centro hospitalario abra sus puertas algún día (la Junta, después de muchos retrasos por la crisis, ha prometido que en 2014).

Rovi fue la primera gran empresa que le dio el ‘sí, quiero’ a la Junta de Andalucía, que andaba por entonces un poco desesperada buscando iniciativa privada que respaldase un ambicioso proyecto. De su importancia hablan los 600 millones de euros de inversión pública en una década, una cifra considerada como la mayor hecha por esta autonomía para tecnología e investigación. También llegaron fondos a este parque tecnológico procedentes de Madrid, como los 10 millones de euros en ayudas que dio el Ministerio de Ciencia e Innovación de Cristina Garmendia, y que Rovi se supone que aprovechó para renovar el equipamiento de su planta granadina de fabricación de bemiparina, su producto estrella.

No hay duda de que Rovi le hizo un favor entonces a la apuesta de Manuel Chaves y José Antonio Griñán para reactivar el tejido productivo de una ciudad de la que solo tira el sector servicios liderado por la Alhambra. Detrás de Rovi vinieron otras compañías como Pfizer y Abbott. Queda claro pues que a Rovi ‘se la debía’ la Junta, y la planta de vacunas se presentaba como la ocasión de oro para los López-Belmonte.


Sin embargo, apenas dos años después de aquella foto en la que salían todos tan sonrientes, nadie responde de este proyecto, y quien lo hace puede aportar poca luz sobre sus avances.En la Junta de Andalucía se ‘hacen los locos’ y han instado a ‘Revista Médica’ a que pregunte en Alentia, porque “ellos son los que construyen”. En Alentia, que ni tan siquiera dispone de una web corporativa y un teléfono de contacto a la vista en internet, señalan que “todo sigue igual que cuando se pactó en 2011; pendiente de unas firmas”.

Imagen del día de la fundación de Alentia Biotech, la joint-venture con la que se iba a construir la planta de vacunas, en septiembre de 2011. En ella, Jesús Acebillo, presidente del Grupo Novartis en España; Leire Pajín, ministra de Sanidad por entonces; Jose Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía en aquel año; Juan López-Belmonte, presidente de Rovi y Jordi Ramentol, consejero delegado de Ferrer.

El Ayuntamiento de Escúzar indica que no hay ni proyecto presentado, y en el Parque Metropolitano Industrial de esta localidad, donde se supone que Rovi ha escogido ya una parcela para levantar la planta, el gerente, Sergio González, que en 2011 se las prometía muy felices (“estamos muy satisfechos y contentos por las repercusiones que esto va a tener para el empleo en la comarca del Temple”, dijo entonces), ahora rehúye las llamadas de ‘Revista Médica’ y no se pone al teléfono ni devuelve las llamadas. Toda la ilusión generada en Escúzar, en el entorno de Granada, y en la comunidad científica parece que ha quedado en un engaño, porque según ha podido saber ‘Revista Médica’ hay mucha gente que se siente así, engañada.

Llama la atención que entre sus normas y valores, expuestos en su web, Rovi incluye, textualmente: “Nos gusta asumir responsabilidades de principio a fin”. En el caso de la planta de vacunas de Escúzar, una idea en la que Juan López-Belmonte embarcó a otros y generó la ilusión de muchas personas, Rovi no está asumiendo hasta el final una responsabilidad con la que quiso cargar al principio, cuando todo eran fotos, apretones de manos y millones de euros sobrevolando el proyecto.