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25/11/2013 n160
El Celador
Mi gerente da más miedo que Raphael
En los ‘cafeses’ de esta semana el tema central con mis compañeros de desayuno ha sido el anuncio de la Lotería de Navidad de este año. Sí, ese en el que salen Marta Sánchez, Bustamante, La Niña Pastori, Raphael y Montserrat Caballé, y que tiene en Youtube una versión de miedo que ronda el millón de visitas. Yo la verdad es que me parto con el vídeo manipulado en el que salen unos niños aterrorizados viendo el anuncio. Porque el anuncio original, da miedo, esa es la verdad. Bromeaba mi compañero Manolo: “Raphael, más que intervenir en el anuncio, se aparece, porque es como un fantasma. A ver si al final no se saltó la lista de espera para que le trasplantaran el hígado como se decía por ahí, y resulta que ‘palmó”. Sí, el anuncio da mucho miedo, y mi compañero Manolo es muy burro, las dos cosas son ciertas.
También nos hemos puesto a fantasear con quiénes de nuestro entorno sanitario podrían hacer un anuncio de miedo de este tipo. “La ministra Pajín”, ha dicho uno que se ve que no está muy actualizado en esto de política. A mí el que me da miedo es el gerente de mi hospital, un ‘tío’ de esos ‘pelotas’ con el poderoso y tirano con el ‘currito’, de los que se ve que van a llegar lejos. Yo me lo imagino en plan Jack Nicholson en ‘El resplandor’, corriendo por el pasillo con un hacha recortando nuestros derechos por aquí y por allí. Una noche (creo que fue la que me cené un cocido completo y me metí al ‘sobre’) soñé que nos quitaba nuestra conquista laboral más preciada: los ‘cafeses’ de por la mañana. Y por ahí sí que no íbamos a pasar. Con qué sudores fríos me desperté.
Si hay algo bueno en el anuncio este de Raphael es la cercanía de la Navidad. Ya me lo había anunciado semanas antes el Eroski que tengo de camino al trabajo con un amplio surtido de turrones y polvorones. Mucho se habla de los males de estos dulces en la dieta de los pacientes, pero lo que realmente llena la sala de Urgencias en Nochebuena y Nochevieja son las ostras, entre intoxicaciones y cortes en las manos al abrirlas. Yo este año, si me toca la lotería, brindaré por Raphael, que al fin y al cabo, como las ostras y los langostinos, es parte inseparable de la Navidad patria, ya que lleva toda la vida (literalmente) con el dichoso tamborilero. Dios bendiga al cirujano que le hizo el trasplante.