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25/11/2013 n160
Estados Unidos se lleva
a nuestros mejores investigadores
La prestigiosa publicación ‘European Journal of Clinical Investigation’ acaba de hacer público un ranking con los investigadores biomédico más influyentes del mundo. Entre ellos hay seis españoles, un dato que puede ser engañoso si se no se mira la ‘nacionalidad’ de los centros en los que trabajan.

Revista Médica

En unos años en los que es habitual leer noticias que informan sobre los recortes en la investigación española y la precariedad de quienes la hacen posible,

Esteller es el único de los investigadores españoles influyentes que se ha quedado en España

es llamativo observar cómo seis de los 300 principales investigadores biomédicos del mundo (los más influyentes, según la publicación ‘European Journal of Clinical Investigation’, son españoles. No es un porcentaje muy alto, el 2 por ciento, pero sí puede animar a pensar que se ha ido por el buen camino en nuestro país en cuanto a este ámbito. Sin embargo, echando un vistazo a dónde desempeñan su investigación estos seis cerebros españoles privilegiados se puede comprobar que en su mayoría (cinco de los seis) han tenido que emigrar para poder avanzar en sus trabajos científicos, y todos lo han hecho a Estados Unidos.

Sus nombres son más o menos conocidos, incluso por la opinión pública nacional: Joan Massagué, Valentín Fuster, Josep Baselga, Manel Esteller, Carles Cordón y Gabriel Núñez, curiosamente todos catalanes menos este último, sevillano. De todos ellos, solo Esteller ha sido ‘fiel’ a sus orígenes, y ahora dirige el programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), y es profesor de investigación ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) y profesor asociado de la Universidad de Barcelona.

Valentín Fuster, un cardiólogo de ida y vuelta
Tal vez el más mediático de todos es el cardiólogo Valentín Fuster (Barcelona, 1943). Licenciado y doctorado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, fue de los pioneros en eso de cruzar el ‘charco’ para investigar.

Fuster está encabezando varios proyectos ahora en nuestro país

En la década de los 70 puso rumbo a Estados Unidos, a Harvard, donde llegó a ser catedrático de su escuela médica. En 1994 comienza a visibilizarse especialmente su proyección, cuando es nombrado director de la unidad de Cardiología del Hospital Monte Sinaí, el más prestigioso de Nueva York. Pero aunque su carrera investigadora la ha realizado principalmente en Estados Unidos, en los últimos años parece que ha querido ‘invertir’ parte de sus conocimientos en su país de nacimiento. Así, en la actualidad dirige del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, y trabaja con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad con diversos planes para combatir la obesidad desde la edad infantil.

Su labor investigadora abarca múltiples temas relacionados con el funcionamiento del corazón. Ha publicado más de 400 artículos sobre afecciones de la arteria coronaria, arterioesclerosis y trombosis. En el plano divulgativo, mantiene un gran interés por ayudar a la difusión de la ciencia en España.

Joan Massagué, el investigador crítico
Nacido en Barcelona en 1953 y doctorado en Bioquímica en 1978 por la Universidad de Barcelona, no pudo resistirse mucho a los cantos de sirena que venían del otro lado del Atlántico, y en 1982 hizo las maletas rumbo a la Universidad de Brown (Rhode Island, Estados Unidos).

Massagué ha sido muy crítico con el recorte a la investigación española

Allí hizo su primera gran aportación a la comunidad científica descubriendo la estructura del receptor de la insulina. También ha pasado por la Universidad de Massachusetts, donde ejerció la docencia como profesor de Bioquímica. En 1989 da un salto cualitativo importante al incorporarse al departamento de Biología Celular y Genética en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, donde ahora dirige el programa de Biología y Genética del Cáncer, cargo que compatibiliza con sus investigaciones en el Howard Hughes Medical Institute. Es muy crítico con la política de inversiones públicas en este ámbito en España: “El Gobierno español tiene una feroz indiferencia hacia la ciencia, es una indiferencia proactiva y agresiva. Estados Unidos se preocupa por su futuro y protege la ciencia y la investigación”, denunciaba en mayo de 2012. Lo dice con conocimiento de causa, ya que puede comparar la situación de ambos países gracias a que además es el director adjunto del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB).

Josep Baselga, el ‘jefe’ mundial del cáncer
Este oncólogo catalán (Barcelona, 1959) comenzó ya su carrera investigadora en Estados Unidos, en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, un centro monográfico considerado de referencia mundial en la investigación y tratamiento del cáncer.

Baselga maneja un presupuesto anual de 2.600 millones de euros

Regresó posteriormente a España en 1996 para desarrollar buena parte de su carrera profesional en el Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona, donde dirige el Instituto de Oncología. A partir de 2010 retoma su ‘faceta’ americana al aceptar la propuesta de la Universidad de Harvard para dirigir su división de Oncología, con más de un centenar de investigadores del Massachusetts General Hospital a su disposición.

Recientemente ha regresado al Memorial Sloan-Kettering Cancer Center para ser nombrado director médico, el ‘jefe’ del centro de investigación oncológica más importante. Viendo los casi 900 facultativos y el presupuesto anual de cerca de 2.600 millones de euros de los que dispone, se comprende por qué un investigador tiene que marcharse de España para poder alcanzar las cotas más altas.

Núñez cree que en España sobra burocracia en torno a la investigación

Gabriel Núñez, un investigador ‘raro’
Licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla en 1977, pronto emigro a Estados Unidos. “Investigar en España es más caro”, proclamaba en 1995 al diario ABC. Entonces justificó su ‘exilio’ señalando que en nuestro país “se pueden hacer buenos trabajos, pero hay problemas logísticos que retrasan los resultados. También es importante tener unas conexiones determinadas, y eso es más fácil en Estados Unidos que en España. Allí las universidades son más independientes, lo que permite una flexibilidad a la hora de contratar científicos sin que nadie sea funcionario”. Especialista en envejecimiento celular, ha estado vinculado principalmente con la Universidad de Michigan. Recientemente ha conseguido descubrir el mecanismo involucrado en la patogenia de tres enfermedades llamadas ‘síndromes autoinflamatorios’, una patología genética que en España padecen alrededor de veinte familias.

Cordón-Cardo ha desarrollado casi toda su carrera en Estados Unidos

Carlos Cordón-Cardó, oncólogo ‘made in USA’
Como Baselga y Massagué pertenece a esa generación de investigadores nacidos en la década de los 50 en Cataluña. En su caso en 1957 en Calella. Ha sido director de la División de Patología Molecular del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, donde trabaja desde hace más de 30 años. Entre sus más recientes aportaciones está un trabajo realizado junto a otro español, Josep Domingo-Domenech, en el Hospital Mont Sinaí, que expone cómo la presencia de células madre como las embrionarias puede ser la respuesta a muchos de los comportamientos de los tumores. En 2006 fue investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Barcelona (UB). En ese acto pidió a los os jóvenes estudiantes e investigadores que empiezan: “No se dejen llevar por la frustración. La pasión por la ciencia, junto con la persistencia y ética profesional, disiparán todas las dudas y les conducirán hacia el objetivo final. Atrévanse a pensar fuera del contexto convencional”. Tal vez se refiriera a que se atrevieran a cruzar la frontera española para poder avanzar en sus investigaciones, una recomendación que parece que han seguido los principales investigadores con DNI español.