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18/11/2013 n159
El Celador
Una sanidad sucia
Vaya la que hay montada enfrente de mi hospital. Una montaña de cartones, mondas de naranja, cáscaras de huevos, restos de paella… Y hasta un inodoro han abandonado en los contenedores. La huelga de basuras en Madrid tiene todo hecho un asco, pero es increíble que suceda delante de un hospital. Yo no me meto en si los trabajadores que protestan tienen razón o no, o si son ellos mismos los que andan ensuciando más de la cuenta para presionar a la Botella. Pero no se puede tener así un lugar al que van enfermos, ancianos, niños.
“Es un tema de salud pública con mayúsculas”, me ha dicho mi ‘amiguete’ el MIR, un chaval de ‘veintipocos’ al que admiro porque todos los temas los hila con su trabajo. Yo, más que eso, que me imagino que sí, que tanta basura sin recoger tarde o temprano influye en la salud de la gente, lo veo más como enturbiar la imagen de la sanidad.
Ahora que está todo el mundo protestando por los recortes, por si hay que copagar por las medicinas o por los traslados en ambulancia, y que dicen que por falta de fondos están apareciendo enfermedades erradicadas, no veo muy bien que se permita a la entrada de un hospital (por mucho que unos señores ejerzan su derecho a la huelga) que todo esté lleno de mierda (con perdón). Eso sí que ensucia, pero literalmente, el concepto que el ‘currito’ de a pie tiene de la sanidad.
Yo he hecho huelga también alguna vez, cuando he creído que mis derechos estaban siendo pisoteados, pero he tratado de molestar lo menos posible al 'personal', porque entiendo que el derecho de los demás también es sagrado como el del ‘menda’. Y lo digo de verdad, no hay derecho a cómo está de sucia la entrada a mi hospital.