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18/11/2013 n159
Los ‘erasmus’ de Medicina, los más perjudicados por Wert
Hiedra García Sampedro
“Nos han faltado el respeto a los estudiantes”. “Ha sido una nueva jugarreta del ‘honorable’ ministro Wert”. “Con este tipo de maniobras consiguen empujarnos, si no lo hacen ya bastante, más allá de los Pirineos”. Así se sienten los alumnos ‘erasmus’ de Medicina que desde sus respectivos países de acogida han vivido con impotencia el anuncio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de recortar las becas de movilidad europea para universitarios y su posterior rectificación. ‘Revista Médica’ ha contactado con algunos de estos estudiantes, futuros médicos.

Los alumnos de Medicina son los que más pierden si Wert retirara estas ayudas. A las clases teóricas normales de cualquier titulación, se les suman las prácticas en los servicios de salud de los países extranjeros donde rotan y la posibilidad de conocer hospitales nuevos e incorporarse a grupos punteros de investigación, una experiencia ‘adicional’ que numerosos estudiantes se verían obligados a rechazar si el ministerio disminuyera la cuantía de las becas. Además, ahora más que nunca, desenvolverse en un entorno laboral en otro idioma es imprescindible para abrirse las puertas a un trabajo en el extranjero, ya que parece que el sistema español de salud tendrá cada vez más dificultades para absorber la cantidad de estudiantes que se gradúan en España.

El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) ha denunciado que la limitación del número de becas, su cuantía o el endurecimiento de los criterios de acceso va en contra de su formación como futuros profesionales. Además, cree que el recorte en las becas “provocará que muchos no podamos acceder a esta oportunidad formativa, generándose un agravio comparativo entre el estudiantado que disponga de recursos económicos suficientes y aquellos que no los tengan”.


Polémica con Educación
En Maastricht (Holanda), Ángel Mir Riera recibió la noticia a través de un correo electrónico de su universidad, la de Girona. En ese e-mail, la Oficina de Relaciones Exteriores explicaba cómo se iban a endurecer los requisitos para el acceso a las becas Erasmus;

Ángel Mir, detrás del primer chico con gafas

Educación las concedería solamente a quienes hubieran recibido una beca general en el curso 2012/2013. “Al instante, me puse a leer la prensa para profundizar en el tema y asegurarme de que realmente, pese a haber empezado el curso, esa decisión nos afectaba directamente a los erasmus del curso 2013/2014”, comenta este estudiante de sexto curso, el primero con esta beca de la historia de la Facultad de Medicina de Girona.

De esta forma, la mayoría de los ‘erasmus’ (30.000 aproximadamente, el 80 por ciento) dejarían de percibir en este curso unos 100-150 euros al mes que aporta el Ministerio de Educación. El resto de la beca está constituida por el dinero que reciben de la Unión Europea (115 euros al mes) y de su comunidad autónoma (menos Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Baleares y Canarias, que han eliminado las ayudas). De cualquier manera, los alumnos tienen que adelantar dinero de su bolsillo porque la beca no llega mes a mes, sino en dos plazos, normalmente en Navidad y al final del curso.

La pretensión del ministerio era que los becarios generales pudieran cobrar más, hasta 300 euros; sin embargo, según comentan desde Leipzig (Alemania), Alexandra y Alberto, estudiantes de quinto de Medicina, “la situación económica de las familias cambia.

Alexandra Gómez, estudiante en Leipzig (Alemania)

Si se reparte el dinero en función de la renta familiar de dos años atrás, es una injusticia sobre todo teniendo en cuenta que a diferencia de hace dos años, la situación económica y laboral de mucha gente en España ha empeorado, incluyendo muchas de las familias con hijos que están haciendo ahora el erasmus y necesitan el dinero ahora, y no hace dos años.”

Ante esta situación, las redes sociales comenzaron al instante a ‘echar humo’. “No podíamos juntarnos todos a protestar por razones evidentes, pero desde Twitter y Facebook intenté difundir a todos mis compañeros universitarios lo que estaba pasando”, relata Astrid Grant, quien se encuentra desde el 31 de agosto en la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido. Esta estudiante de sexto curso de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) confiesa que se sintió “insignificante e impotente por la manera en la que se nos menospreció al tomar esa decisión cuando ya llevábamos dos meses fuera de casa, como si no importáramos lo más mínimo”, recuerda Astrid.

“A mí no me afectaba la nueva regulación porque fui alumno becado”, comenta a esta publicación Eric Mayor, ‘erasmus’ en la Università degli Studi di Milano (Italia); “sin embargo, tenía una sensación de rabia por la manera en que el Ministerio había procedido: sin grandes anuncios, oculto en un BOE. Pensé en que todos mis amigos eran gente no becada y no pude tolerarlo, no era justo para ellos”.

Una ayuda insuficiente, pero fundamental
Algunas universidades, como la UAM, ya pronosticaban una maniobra de estas características por parte del Ministerio de Educación, que aunque finalmente ha rectificado y va a mantener las becas íntegras por ahora, “sus intenciones han quedado retratadas para el próximo curso porque se tenderá a restringir de una manera brutal el programa de movilidad”,

Aitor Cinza, ‘erasmus’ de la UAM en París

según opina Aitor Cinza, ‘erasmus’ de la UAM en París. La Autónoma de Madrid fue bastante precavida a la hora de publicar la convocatoria de becas 2013/2014, en ese momento advirtió a sus alumnos de que la Erasmus sería aproximadamente de 175 euros al mes y no los 215 previstos (115 de la UE y 100 del MECD). De parte de la UAM y el ministerio, los estudiantes calcularon que recibirían 60 euros.

“Considero que aportar 175 euros al mes para un programa de intercambio es, siendo cortés, insuficiente, y aunque se haya restaurado nuestra situación anterior, esta ayuda no será para nada todo lo cuantiosa que debiera”, se lamenta Aitor. Por su parte, Astrid Grant recuerda que el ir a un país extranjero no es solo el alojamiento, son los billetes de avión, la comida, el material o el transporte, “son muchísimas cosas que acaban en un gasto tremendo que mis padres no serían capaces de abarcar sin un apoyo”, explica. En su caso, todos los gastos están siendo cubiertos por sus padres, que están haciendo “un gran esfuerzo” para que pueda aprovechar esta oportunidad.

Aunque sea de poca cuantía, “toda ayuda es necesaria, útil y bien recibida”, afirma Ángel Mir, quien se está financiando sus estudios en Holanda gracias a que desde los 16 años ha trabajado cada verano y se ha encargado de tener “el colchón económico necesario” para vivir la ‘experiencia erasmus’ sin que supusiera una “gran carga” para su familia.

Astrid Grant, en Cardiff (Reino Unido)

“En mi caso, sí hubiera tenido dinero para acabar la estancia, pero cada uno de nosotros contaba mentalmente con la ayuda prometida por el ministerio, de manera que la planificación se hizo en base a ella”, sostiene.

La torre de babel del siglo XXI
Vivir integrado en una cultura diferente a la nuestra es la razón principal por la que los estudiantes españoles se aventuran a vivir esta experiencia. Además, los alumnos preguntados por ‘Revista Médica’ aseguran que es una forma de “madurar” y demostrar que pueden enfrentarse a situaciones adversas lejos de casa, sin su familia y en un idioma diferente.

Pero la experiencia formativa de los alumnos de Medicina no es como la de los demás. “Estudiar Medicina en el extranjero es un reto diario, por enfrentarse al paciente en otro idioma, hacer que te entienda y poder transmitir tus conocimientos”, asegura Eric Mayor, el ‘erasmus’ en Milán, para quien la beca es “un proyecto de inmersión real en Europa, es la torre de babel del siglo XXI”. A pesar de que a Eric le gustaría realizar la residencia en España, no descarta volver a Italia debido a la “gran cercanía” que ha notado entre tutores y estudiantes, “algo de lo que he visto carencia en España”, se lamenta este alumno de la Universidad de Zaragoza. Además, asegura que los estudiantes tienen gran facilidad para solicitar prácticas suplementarias en áreas que puedan interesarles más de manera voluntaria, completando así su formación académica.

De igual manera, Ángel Mir, el ‘erasmus’ de Maastricht, comenta que para un estudiante de Medicina, este programa es especialmente interesante para conocer nuevas maneras de practicar la Medicina,

Eric Mayor (en el centro) de Erasmus en Milán

descubrir hospitales nuevos, “y si eres afortunado, poder participar en proyectos novedosos en los que no se trabaja demasiado en tu país de origen”. Este último es su caso. Ángel se ha incorporado a un grupo de neurociencias “muy potente” en el hospital de la ciudad holandesa. Allí ha podido investigar en el campo de la estimulación cerebral profunda para el tratamiento de la epilepsia refractaria.

Desde París, Aitor Cinza apunta además que las prácticas en los hospitales franceses son remuneradas a partir de cuarto curso, para estudiantes del país o extranjeros. El Gobierno galo otorga a los alumnos 220 euros al mes por las prácticas, que se suman a los 120 de ayuda para la vivienda. En total, Aitor recibe 340 euros de Francia, es decir, el 66 por ciento de sus ingresos, que son 515 al mes. El resto lo aporta la Unión Europea (115 euros, el 22,3 por ciento de lo que percibe), y España (60 euros, el 11,7 por ciento). “Los estudiantes de Medicina disponemos de ese ‘extra’ que otras titulaciones no tienen”, asegura Aitor.

La experiencia ‘erasmus’, aunque directamente no es valorada por las empresas para contratar a los aspirantes a un puesto de trabajo, “sí que conlleva una serie de aptitudes que suelen buscar en los candidatos”, afirma la estudiante de la UAM en Cardiff, Astrid Grant, quien añade que “debido a la precaria situación en la que se encuentra España y sobre todo los servicios públicos como sanidad, el salir e investigar lo que ‘se cuece’ en otros países no está de más, porque, quién sabe, igual tenemos que emigrar como muchos otros españoles”.