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11/11/2013 n158
VICENTE BAOS
'MINISTRO DE SANIDAD'
De la consulta de un centro de salud de un pequeño municipio madrileño al sillón de ministro. El médico y bloguero Vicente Baos ha aceptado el ‘juego’ de 'Revista Médica': perfilar el Ministerio de Sanidad que dirigiría si se diese el caso.
María Márquez
Ha dejado sus dos mil pacientes en el centro de salud Collado-Villalba Pueblo para hacerse cargo de la sanidad nacional, pero no dejará su blog ‘El Supositorio’, en el que reflexiona desde hace siete años no solo sobre salud sino sobre todo lo que le rodea. Vicente Baos es el nuevo ‘ministro’ de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Y mantiene ‘el nombre’ así, como lo bautizó la exministra Ana Mato, aunque tiene claro que la tercera pata del Ministerio funcionará en coordinación con otros departamentos (Educación, Interior…) cada vez que las decisiones lo requieran.

También conserva, casi en su totalidad, el segundo nivel de mando en el Paseo del Prado, pero dotando a la Farmacia de un papel que no ha tenido hasta ahora. Esta Dirección General (“sin más competencias, ya es suficientemente compleja como para dejarla sola”) pilotará la contención del gasto mediante una financiación estatal con directrices claras. La designación de ‘su’ secretario general está al caer. Suenan varios nombres en los que no importa el signo político sino “la experiencia y el currículo”. El portavoz socialista de Sanidad en la Asamblea de Madrid, José Manuel Freire, o su homólogo en las filas de UPyD, Enrique Normand, podrían ser ‘el elegido’. También suenan Sergio Minué y Joan Carles March, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, y Encarna Cruz, subdirectora de Compras de Farmacia y Productos Sanitarios de la Comunidad de Madrid. Gente a la que admira, “experta en gestión y defensora de la sanidad pública”, y que configuraría un gabinete estratégico, “que piense” y que comunique todo lo que se haga en el Ministerio al ciudadano y al profesional. Al directorio de altos cargos se suma el responsable de la I+D+i, actividad recuperada del Ministerio de Economía y Competitividad.



Nuevos tiempos para la financiación de medicamentos
Para ese nuevo giro y protagonismo que toma la Dirección General de Farmacia, Vicente Baos confía en comisiones de trabajo que, codo con codo con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), financien medicamentos selectivamente, en base a ventajas terapéuticas y partiendo de las fichas de posicionamiento terapéutico. Este es el determinante “puro y duro”. Se acabó financiar productos iguales, “o eres mejor que otro, o no tienes financiación pública”. Ahorro “justo, científico y transparente” es el que ahora guía al Ministerio. Y por supuesto, las 426 presentaciones de fármacos desfinanciadas por la exministra Mato serán reconducidas y evaluadas pertinentemente por dichas comisiones. La aportación farmacéutica y hospitalaria impuestas en los dos últimos años pasan a mejor vida (“solo han conseguido disuadir al más débil”), pero no así el concepto de copago. Ante el ajuste presupuestario que se debe seguir ejecutando, Baos revisa junto a su equipo el Informe Abril y exigirá al presidente del Gobierno que en cuanto se defina la “coparticipación” del pensionista han de incrementarse las pensiones proporcionalmente. Con los laboratorios de genéricos está librando otra batalla: la homogeneización de envases. La experiencia de Baos en la consulta le dice que los pacientes desconfían y se confunden “si las cajas no son iguales”, por eso va a exigir que los logos de la industria se reduzcan de forma considerable en las presentaciones. Los principios activos serán subvencionados por las arcas públicas pero si el paciente “quiere marca”, pagará el cien por cien del importe. La subasta de medicamentos, que en su día propuso la Junta de Andalucía, merece una oportunidad en su opinión. “¿Por qué tiene que dar miedo?”, pregunta.

Se espera que, ante una política farmacéutica tan contundente, la respuesta (no muy cómplice) de la industria no tarde en llegar. El ministro de Sanidad ya ha mandado algún que otro mensaje: “Entre perjudicar a la población o a una empresa, prefiero perjudicar a una empresa”. En esta labor de cortafuegos de intereses empresariales tiene un papel fundamental la Aemps, a la que ha dotado de mayor estructura y más funciones. De hecho se encuentra, junto a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y el Plan Nacional de Drogas, entre los pilares ministeriales que han logrado un mayor refuerzo con la llegada de Baos. La voz de la ONT debe tener un eco directo y claro en las autonomías a la hora de dotar de eficiencia a las actividades de donación y trasplante en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS), reduciendo las unidades de trasplante que no superen criterios de calidad a juicio de su director general, Rafael Matesanz, quien vuelve a contar con la confianza del nuevo ‘habitante’ del Ministerio.



‘Gran Hermano Sanitario’ no, gracias
Tan claro como ha tenido la necesidad de bloquear los copagos, Baos ha considerado urgente detener los planes de Mato en cuanto a la ‘e-salud’. Define la tarjeta sanitaria única que preparaba la exministra ‘popular’ de “innecesaria y absurda” y aboga por el chip del DNI como una opción a barajar para contener más información en caso de precisarse, si bien no es partidario de que el médico atienda en consulta “más códigos y entradas de las necesarias” porque, como recuerda de sus veinte años en Collado-Villalba, “el tiempo es muy corto y tienes prisa siempre”. La historia clínica digital (HCD) es para él otra pérdida de tiempo dadas las condiciones de las arcas estatales y las prioridades de la sanidad nacional. Lo que él denomina “el Gran Hermano Sanitario” no es imprescindible, basta con que “cada consulta a la que llegue el paciente tenga la capacidad de volcar su información”, y resalta que todos los datos que podría contener esa HCD “no son necesarios si el médico hace tres preguntas básicas”. La inversión que precisaría ese “Gran Hermano Sanitario” es, en su opinión, desorbitada para la repercusión que tendría en la práctica diaria.

Salud Pública, salarios y consejeros díscolos
La Salud Pública es otro de los pilares que caracterizan esta nueva etapa en el Paseo del Prado. Respetando las estrategias autonómicas, el Ministerio eleva la voz sobre campañas básicas de prevención y promoción de la salud, mirando en el espejo del Reino Unido, queriendo imitar su perseverancia y el impacto social que consiguen. La partida dedicada a esta estrategia es modesta pero muy práctica en opinión del ‘ministro’, de ahí que la blinde de futuros tijeretazos. Tampoco tocará el sueldo (y con ello la moral) del profesional sanitario. Tiene muy presente que hasta hace pocos días tenía un cupo de pacientes sobredimensionado y que, pese a ello, no recibía ningún tipo de incentivos, solo disminución salarial. “La soga se ha apretado demasiado”, lamenta. En el ámbito contractual, no deshecha opciones como la contratación laboral, y a la flexibilidad une inexorablemente que la gestión sea pública y liderada por profesionales, diciendo un “no” rotundo al ‘dedazo’ y apostando por formación como la de la Escuela Nacional de Sanidad.


Para no perder el hilo de lo que sucede en la consulta valora las opciones de diálogo con la profesión médica, pero no cree en los foros y en las reuniones infructíferas (“para dilatar un tema no hay nada mejor que hacer una Comisión”). En este punto, mira de nuevo al modelo anglosajón, donde la ecuación es simple: problema + grupo de expertos + solución. Su gran reto es dotar al trabajo ministerial de mayor pragmatismo con decisiones que partan de expertos y evidencias científicas. Esto lo traslada a la reflexión sobre la utilidad del Consejo Asesor de Sanidad, no se plantea su desaparición, pero sí cambiar drásticamente su funcionamiento, con opinión de profesionales de relevancia clínica, que tengan claro que quieren luchar por un sistema sanitario público y que trabajen para plasmar conclusiones en guías de trabajo al estilo del National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Y es que Baos quiere impregnar al Ministerio del espíritu de la institución británica, pese a ser consciente de las limitaciones presupuestarias que les separan.

Otro foro que está en la diana del ‘ministro’ es el Consejo Interterritorial del SNS. No permitirá la imagen que se ha dado de él en los últimos años, es decir, que tras la reunión, las voces discordantes busquen a los medios de comunicación por los pasillos. Los temas serán trabajados buscando el mayor consenso posible, aunque es consciente de que eso no podrá producirse siempre al cien por cien. Por ello, abogará porque los consejeros que no opinen lo mismo que la mayoría lo manifiesten públicamente antes de entrar en la reunión.


La coordinación sociosanitaria… eres tú
Vicente Baos reconoce que necesita una ‘puesta a punto’ en el terreno de los servicios sociales, y enfocará sus energías con la misma directriz que en el área sanitaria: la evaluación del coste-eficiencia. La Ley de Dependencia, de gran ayuda para la sociedad, pecó, opina, de cierta improvisación y se puso en marcha con “una viabilidad económica dudosa” que él quiere dejar atrás.

El ‘nuevo ministro’ de Sanidad tiene más consciencia de la realidad sociosanitaria. Dos décadas como médico de Familia y un número considerable de pacientes de la tercera edad le lleva a parafrasear el verso de Bécquer para contradecir la anterior estrategia de Ana Mato y encarar el futuro. “¿Qué es la coordinación sociosanitaria? Soy yo”. Ese “yo” es el médico del primer nivel asistencial, el que (como recuerda en primera persona) va al domicilio del anciano que ha dejado de ir al centro de salud, haciendo las veces de policía local y asegurándose de que el paciente no se ha desmayado (o algo peor). Es una de las dimensiones de la Atención Primaria que explican la necesidad de este relanzamiento que está en sus manos. La función social ligada a la clínica. No ve útiles estudios sesudos sobre el tema ni decálogos de medidas para aprender cómo sería la coordinación sociosanitaria ideal. La realidad es otra, viene de lo que él denomina “microproblemas”, que deben ser analizados para llegar a la solución del “macroproblema”.


La mejor forma de acercar el Ministerio al ciudadano
Son el otro gran revulsivo para el Paseo del Prado. El Ministerio renueva su cara mediática, se vuelca hacia la sociedad. Bullen noticias desde el perfil ‘twittero’ y otras redes sociales, comunicando no solo actos ministeriales y medidas, sino también mensajes de prevención y promoción de la salud. El paciente cuenta con un nuevo número telefónico de atención, tanto para resolver dudas concretas como para no sentirse ajeno a las decisiones ministeriales. El objetivo es que el usuario del Sistema Nacional de Salud sienta que la interacción es real. Y en la web, una novedad imprescindible para ‘el ministro’: la puesta en común de los boletines autonómicos de información de medicamentos, con datos sobre consumo así como información terapéutica de todo tipo.

Tarea ardua la que tiene por delante el ‘nuevo ministro’ de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Enfrentarse a sus ideales lidiando con un presupuesto inferior (“injustamente”) al del Ministerio de Defensa, y no defraudar ni a los pacientes ni a sus compañeros de profesión, vértices de un modelo público al que no quiere renunciar.