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04/11/2013 n157
El Celador
Políticos demagogos, no pasar
Vaya pique se han traído esta semana los ‘sociatas’ y los ‘peperos’ por la sanidad pública y la privada. Se ve que han ingresado en una clínica privada a una de las ‘ayudantas’ de Rubalcaba, después de que estuviera dando la matraca durante semanas con que si el Rey debía operarse en la pública para dar ejemplo, y claro, ha salido Esperanza Aguirre, que no le gusta una cámara y un micrófono ni nada, para darle caña y decirle que mejor habría estado calladita.
Lo de los políticos con la sanidad es que es de juzgado de guardia. Hasta yo, que me considero el último mono en mi hospital, me ofendo con que nos utilicen así. Cuando viene un político por aquí es para hacerse fotos, y todo tiene que parecer de color de rosa. Yo he visto casos de colocar una máquina nueva y después, cuando ya se ha inmortalizado al político de turno con ella, ha desaparecido.
Y después todo el día con la cantinela de la pública y la privada, y los que nos comemos los ‘marrones’ somos nosotros. Ellos calientan al personal con sus discursos en el Congreso y luego vienen los pacientes a decir que si los recortes, que si anda que no tarda la ambulancia, que si llevo media hora esperando… Mi amigo Manolo y yo lo tenemos muy claro: que los políticos nos dejen en paz, que los que estamos en los hospitales somos profesionales y estamos por encima de sus partidos. Y que no nos malmetan a la gente con sus profecías apocalípticas de privatizaciones, que lo único que hacen es crear un mal rollo que acaba quemando al trabajador más pintado. Por eso, yo, al lado de los cartelitos esos de prohibido fumar y de que no pasen los animales, pondría uno nuevo: por favor, no pasen políticos demagogos ni en campaña.