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28/10/2013 n156
Aprendió disciplina e idealismo de su padre, Juan Abarca Campal, figura imprescindible que ha marcado las grandes decisiones de su vida, como cuando adelgazó 17 kilos con 11 años, estudió Derecho además de Medicina, o se dio cuenta de que la consulta y el quirófano no eran lo suyo. Cuando puede, lee del tirón libros de romanos y corre maratones como el de Nueva York. Juan Abarca, director general de HM Hospitales y secretario general del IDIS, descubre su faceta más personal en ‘Revista Médica’.
Juan Abarca:
“Soy un gran médico aunque no vea pacientes”
María Márquez / Imagen: Adrián Conde

¿Qué influencia tiene su padre en su vida?
Yo siempre estuve muy unido a mi padre. Soy el chico mayor. Mi padre es médico militar, cirujano. En mi forma de ser y mis principios estoy imbuido de lo que me enseñó él. Es muy idealista. Los principios que me ha inculcado los he intentado aplicar en mi vida hasta las máximas consecuencias, lo que muchas veces me ha llevado a ser un poco inconsciente. Me considero un soñador y una persona muy creativa que intenta aportar algo a la sociedad.

No hice la mili, me pude librar. Pero mi padre pasaba muchos días en la Base Militar de Torrejón, y allí hice muchas ‘milis’.

¿Le acompañaba al hospital?
Desde pequeñito le acompañaba a todos los sitios. Iba a las guardias que tenía en la base de los americanos los fines de semana, estaba con él cuando pasaba visita en el hospital... Yo iba para niño rebelde, si no fuese por él... En quinto y sexto de EGB no estudiaba mucho. Si no hubiese sido por mi padre, hubiese sido un ‘fuguilla’.

Con sus padres, Juan Abarca Campal y Carmen Cidón, y sus hermanos Elena y Alejandro


Así que ha estado cerca de la Medicina desde temprana edad...
Mi madre es médico también, analista. Mi padre, cirujano, siempre tuvo en mente al paciente, y eso lo aplicamos ahora. Conozco muchos médicos a los que les llega un momento en el que normalizan las situaciones de los enfermos, mientras que mi padre lo pasaba muy mal viendo sufrir a los pacientes, y apuntaba en una lista los que estaban peor o tenían problemas,

problemas, preguntaba por sus familias... Mi padre es muy humanista y eso me lo ha inculcado. Todavía hoy en día llamo a ‘mis’ directores y pregunto por los pacientes que van peor. Hemos conseguido mantener esa preocupación, para nosotros no es un tópico que lo primero son los pacientes. Mi padre es cirujano y siempre ha dicho que le daba miedo la sangre, por eso iba siempre muy despacio, para que el paciente no sangrase.

"Me considero un soñador y una persona muy creativa que intenta aportar algo a la sociedad"


¿De esa etapa más temprana recuerda alguna anécdota?
Con 11 años me suspendieron (entre otras asignaturas) gimnasia porque era un niño muy gordito, y ese verano me lo pasé estudiando y corriendo. Logré perder 17 kilos en un solo verano. Hacía ejercicio en la base militar y en una casa que teníamos en Pozuelo.

¿Fue ahí en la consulta, con su padre, cuando decidió ser médico?
Es que no hubo un día en el que dijese “quiero ser médico”. Desde pequeñito no he querido ser otra cosa.

¿El resto de hermanos se decantó por este ámbito?
Una de mis hermanas es farmacéutica, la otra es médico analista como mi madre, y mi hermano se dedica al tema financiero dentro del grupo empresarial.

Así que la vocación médica la vivió más usted...
Porque vivimos momentos distintos. Yo viví más la época de mi padre con los pacientes, mientras que mi hermano pequeño vivió más el inicio de mi padre como empresario. La vida te va llevando por caminos diferentes, lo veo también con mis hijos.

¿Cuándo cambió esa mala racha en los estudios?
Cuando empecé la carrera. Hasta COU, estudiaba y suspendía. ¡Yo estudiaba! Saqué la selectividad por los pelos y me tuve que ir a Soria a estudiar Medicina porque no tenía nota suficiente para hacerlo aquí. Desde el momento en el que entré en la facultad, no suspendí nunca, ni en Medicina ni en Derecho. Era buen estudiante. Cambié el chip.

¿Por interés?
Puede ser... Cuando empecé Medicina iba muerto de miedo, pero ahí empezó a irme bien. Con el plan de estudios actual, yo nunca podría haber sido médico. Valoro muchísimo, y es algo que intento transmitir a mis hijos, que con independencia de lo brillante que seas, lo que triunfa al final es el trabajo. Yo cogí hábito de estudio, la carrera de Medicina requiere mucho estudio y eso no era un problema para mí.

En 2010 ganó el Premio Reflexiones que otorga Sanitaria 2000 y cedió el importe metálico del galardón, 6.000 euros, a Mensajeros de la Paz. En la imagen con el Padre Ángel


¿Dónde estudio el bachillerato?
En un colegio privado de La Moraleja. Era mixto y laico, aunque yo soy católico. Era un buen chaval, nunca me gustó salir mucho (y tampoco me gusta ahora). He tenido siempre una mentalidad muy pragmática, por eso no me aportaba nada especial salir por ahí. Siempre he sido más diurno que nocturno. Me encanta levantarme muy pronto, incluso el fin de semana.

¿La etapa en Soria fue dura al alejarse de su familia?
No. Me lo pasé pipa. Estuve tres años en Soria, y luego vine a la Universidad Complutense. Tuve una niña con 20 años, que ahora tiene 22 años. Me fui con 17 años de casa. Todo en mi vida lo he hecho muy deprisa, a veces demasiado, la verdad. Eso me marcó pero ahora estoy encantado. Mi hija mayor estudia Medicina, es buena estudiante y buena chica.

Y llegó a ejercer la Medicina de Familia...
Sí, en el Hospital Puerta de Hierro y luego en el ambulatorio de Quintana. Allí me di cuenta de que el trato directo con el paciente no me gustaba. En el hospital tuve la suerte de rotar casi 15 meses con el profesor Juan Martínez López de Letona, quien falleció el año pasado. Ha sido una de las personas que han marcado mi carácter. Para mí fue un hombre con una inteligencia increíble, que te dejaba una impronta especial. Aprendí mucha Medicina, me gustaban mucho las Urgencias. Siempre he tenido mucha capacidad de decisión, por eso se me daban bien, tuve muchas guardias. Hacía la residencia y estudiaba Derecho a la vez. En mis tiempos libres fue cuando empecé a incorporarme a HM Hospitales, en febrero de 1998. El Hospital Montepríncipe se inauguró por esas fechas.

"Con el plan de estudios actual, yo nunca podría haber sido médico"


¿En el ambulatorio de Quintana tuvo alguna experiencia que le dictase que lo suyo no era la consulta?
Nada en especial, simplemente no tenía paciencia. El tiempo me ha demostrado que soy mucho más útil en otros sitios.

¿Cómo compaginó esa intensidad actividad con la paternidad?
Haces lo que puedes y llegas hasta donde puedes.

¿Qué le ha aportado el Derecho?
Derecho es una carrera transversal. Siempre me gustó mucho el Derecho Sanitario, a raíz de eso conocí a Ricardo De Lorenzo, una de las personas que más me ha marcado.

En 2001, monté una empresa que se llama Promede, de informes periciales, probablemente la primera de España. Siempre he montado empresas con la intención de aportar algo a la sociedad.

Lo bueno de HM Hospitales es que te permite ir consiguiendo retos: ser un hospital universitario, los trasplantes... Cada día hay una historia distinta y cada paciente es diferente. Fidelizar a los pacientes es ilimitado. El Montepríncipe fue el primero de España en tener una certificación de calidad ISO, en 1999. Hemos sido siempre innovadores en gestión. Hemos innovado generando una oferta de atención integral a los pacientes, con un crecimiento sostenido en la Comunidad de Madrid.

En la Real Academia Nacional de Medicina, con los profesores Juan Martínez López de Letona y Manuel Díaz-Rubio, y Ricardo De Lorenzo


Además de su padre, ¿qué personas son esenciales en su vida?
Mi mujer es importantísima, porque me da estabilidad y equilibrio. Si no hubiera sido por ella no podría hacer todas las cosas que he hecho. Me casé por segunda vez hace 13 años.

He conocido a mucha gente, siempre me he rodeado de gente mayor. Tengo muchos grandes maestros. Frecuentemente voy a ver al exministro Julián García Vargas, a Julio Sánchez Fierro... Les pido consejo. Aprendo mucho, me sigo considerando una persona por formar en muchos aspectos.

¿Qué edades tienen sus hijos?

Tengo dos hijos de mi mujer, dos míos y dos comunes. De todas las edades: 25, 23, 22, 14, 9 y 7 años. Es fantástico. Uno está trabajando, otro acabando la carrera en Vietnam... Cuando llega uno de cachondeo, el pequeño se levanta... Mi mujer trabaja también, pero mantenemos la estabilidad.

¿Está al tanto de sus gustos, lo que les pasa en el colegio...?
Soy poco niñero. Los sábados y los domingos me gusta tomar el aperitivo con ellos. Me gusta tenerlos cerca pero me pasa como con los pacientes, no tengo paciencia. No soy de jugar con ellos. Habitualmente llego a casa tarde. Es mi mujer la que controla mucho más sus cosas.

"Llevo 15 años con el teléfono encendido
las 24 horas al día"


Aunque no se haya dedicado a la asistencia, su jornada será intensa...
Llevo 15 años con el teléfono encendido las 24 horas al día, los 365 días del año. No he apagado el móvil nunca en mi vida.

¿No se estresa?
No. Estoy acostumbrado. El tema es que hago muchas cosas. Aparte de dedicarme a HM Hospitales, tengo el Instituto para el Desarrollo y la Integración de la Sanidad (IDIS) y escribo.

¿Qué aficiones tiene?
Me gusta correr y leer, pero solo leo en vacaciones porque no soy capaz de leer tres hojas cada día, tengo que leer del tirón. Me gusta estar con mi mujer y mis hijos. No tengo aficiones que me quiten mucho tiempo. Me gusta comer y tengo tendencia a engordar, por eso corro. Y he corrido maratones.

¿Dónde?
En Nueva York, Madrid, Barcelona... Me gusta correr porque me ayuda a pensar y a desestresarme.

¿Cómo surgió participar en la carrera neoyorkina?
En HM Hospitales tenemos un club de corredores y nuestra propia carrera en mayo en el monte de Boadilla, de 10 kilómetros. Los de la revista ‘Runner’ me invitaron y me apunté. La carrera de Nueva York es una auténtica maravilla.

¿Organizó usted el club?
Sí, hace cuatro o cinco años. Hay más de 60 apuntados, de todas las profesiones (médicos, enfermeros, celadores, administrativos). Vamos todos con la camiseta de HM Hospitales.

¿Qué tipo de literatura lee?

Me encanta la novela histórica, es todo lo que leo, entre 10 y 15 libros al año.

¿Algún periodo histórico que le guste especialmente?
Me gusta mucho la época de los romanos. La historia antigua me encanta. Con los libros de Santiago Posteguillo me lo paso ‘pipa’. La ‘Trilogía sobre Escipión el Africano’ me encantó, sus tres libros me los leí en un verano.

¿También prefiere el cine histórico?
No, de todo. Me gusta mucho el cine.

Junto a su mujer, María del Mar Cal, con quien tiene dos hijos


¿Es aficionado al fútbol?
Al Real Madrid. En mi casa, si no eres del Madrid, no puedes entrar. Somos socios, tenemos algún abono, pero a mí no me gusta mucho ir al campo, me agobia el follón, prefiero verlo en casa. También me gusta el baloncesto, la NBA.

¿Algún ídolo?
Yo soy de la época de Michael Jordan.

¿Qué tal con las nuevas tecnologías?
Soy bastante torpe. Me cuesta cambiar. Tengo iPad y iPhone, pero por cuestiones de trabajo. No me llama la atención.

¿Le gusta viajar?
Sí. Lo que pasa es que este trabajo tampoco te permite irte fuera mucho tiempo, pese a que tengo un equipo muy estructurado y todo está muy controlado.

Entre los hospitales, y lo que me requiere el IDIS, en el que he tomado una dimensión pública dentro del sector...

¿Cómo lleva ese protagonismo mediático?
Hombre, tampoco soy Sara Carbonero. Ahora hemos nombrado a Manuel Vilches director general de IDIS para que me descargue entre otras tareas de atender a la prensa. Hay gente que piensa que me gusta especialmente el tema mediático, pero no me llama la atención, y a veces me agobio. El papel que hemos conseguido a través del IDIS está dando sus frutos, ahora hay una presencia y una información sobre el sector sanitario privado que antes no había. El Ministerio ha publicado los datos de gasto sanitario público y privado, y esto antes no pasaba. Hemos conseguido explicar lo que es la sanidad privada, la gente pensaba que se limitaba a las concesiones.

"Hay gente que piensa que me gusta especialmente el tema mediático, pero no me llama la atención"


¿Está satisfecho profesionalmente o le quedan retos importantes?
Sí, estoy satisfecho, pero sigo teniendo retos. Hay todavía muchos espacios por cubrir, ya estoy pensando en cosas que vamos a montar. El sistema sanitario en España está tan politizado y tiene tanta demagogia que le faltan por cubrir aspectos fundamentales.

Parece difícil despolitizarlo, ahora más que nunca...
Eso se consigue con datos. El IDIS ha triunfado porque no ha defendido la sanidad privada, sino que la ha explicado e informado sobre ella. Ha sido una batalla para la eficiencia. Es una batalla ganada, el sistema sanitario tiene que ser eficiente.

¿Qué etiqueta falsa le pesa más a la sanidad privada?

No soy objetivo, porque estoy metido hasta los ojos en ella. Una etiqueta es la de que no investigamos, cuando tenemos hospitales universitarios. Pero posiblemente la que le pesa más es pensar que se hace dinero con la salud. Hoy por hoy, el 40 por ciento de la sanidad pública ya es privada. ¿Por qué no se puede ganar dinero con la gestión si lo haces bien? Parece que somos los típicos empresarios con chistera y puro que vamos a sacarle la sangre a la gente, y que nos importa el dinero por encima de los pacientes. Siempre digo que si quieres hacer dinero, no te metes en este sector, que no es especulativo, y en el que no solo compites con otros hospitales, sino con un sistema sanitario público universal. Por otro lado, es absurdo decir que la sanidad privada no da calidad porque si no la diésemos, se me vaciarían los hospitales.

En su faceta de secretario general del IDIS, instituto que agrupa a la sanidad privada, Juan Abarca está desarrollando una actividad intensa. En esta fotografía, con la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato.


¿Espera buenos tiempos para el sector?
Yo creo que sí. En los últimos 10-15 años ha dado un giro muy importante. Antes se basaba más en el profesional, no había muchos medios y la sanidad pública lideraba la investigación y la docencia. Hoy, la innovación y la tecnología están igual o más presentes que en la pública. Yo tengo tecnología que la pública no tiene, al igual que otros grupos hospitalarios. Este sector ha sobrevivido a costa de diferenciarse, no del recorte. Desgraciadamente, creo que la pública va a ir a peor. Pero no queremos un sector privado que atienda a 15 millones de usuarios, porque la masificación impediría la diferenciación. Vamos a ser víctimas del hundimiento progresivo que tendrá el sistema sanitario público.

¿El hundimiento ha empezado?
Claro que sí. El sistema público se desmorona en muchos aspectos y por muchos motivos. No se ha sabido adaptar, se ha cargado demasiado de gastos fijos. Pero no queremos un sistema público que vaya mal, ni como empresarios ni como españoles.

¿Cómo ve que la sanidad ocupe el debate público como lo está haciendo? ¿Es un tema de conversación fuera de su trabajo?
Hablo del tema porque estoy en el sector. La politización de la sanidad es gravísima. Es un error judicializar los cambios, como lo que ha pasado en Madrid. Si cada cambio propuesto se va a llevar a los tribunales, es un retroceso.

"El sistema público se desmorona en muchos aspectos y por muchos motivos"


El sistema necesita cambios, pero políticamente vende muy bien decir que tenemos el mejor sistema del mundo y el más barato. Con el modelo autonómico nos hemos ‘pasado de vueltas’. Sufrimos los perjuicios de una excesiva descentralización, falta planificación y supervisión nacional. Con el Insalud antiguo no pasaría.

¿Aboga por centralizar las competencias?
Todo lo que se pueda. Ya no se puede porque habría que cambiar la Constitución. A los políticos les falta responsabilidad social y visión a largo plazo, solo piensan en el dato de las próximas elecciones.

El político medio es peor que el capital riesgo, porque busca resultados a cuatro años. Hay que pensar en el momento en el que el ciudadano sea mayor.

¿Qué retos personales se plantea?
Me gustaría correr más maratones pero no sé si voy a poder, porque me duelen los tendones. No tengo el fenotipo ideal para correr. En lo profesional, seguir aportando cosas, seguirán surgiendo ideas y proyectos, poniendo granitos de arena para hacer una mejor sociedad para todos.