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14/10/2013 n154
El Celador
La marea blanca, mejor en cueros
Vaya risas nos hemos pasado en el hospital esta semana con el ‘top-less’ de esas chicas en el Congreso de los Diputados. La verdad es que no nos ha quedado muy claro cuál era su mensaje, aunque supongo que si se han puesto como locas a gritar cuando hablaba Gallardón es que muy contentas con la reforma del aborto no estarán. Mi compañero Manolo decía: “¿Pero qué le pasa a la gente con lo de desnudarse? El otro día el que enseñó el culo en Quirón cuando la operación del Rey, y ahora estas ‘gachís” (sí, a él le gusta emplear expresiones pasadas de moda).
Lo más curioso de la protesta eran las caras que se les quedaron a algunos de nuestros políticos: la media sonrisilla del presidente Jesús Posada; los ojos como platos de Arias Cañete; o los comentarios al oído de Wert con Ana Pastor. A un ministro no le perturba un decretazo, pero si se pone alguien en paños menores se revoluciona.
Nosotros estamos pensando en montar nuestra propia revolución nudista. Ahora que están tan de moda las mareas blancas, ésas que se supone que defienden al paciente y al sistema público (conociéndoles, qué risa que me da), vamos a proponer a los sindicatos que se dejen de tanta pancarta y bata blanca, y tanta rima ‘Mato-Mata’, que se liberen de prejuicios y dejen ver los eslóganes tatuados y pintados en sus cuerpos serranos. La repercusión mediática sería mayor que la que están consiguiendo hasta ahora, porque está claro que la gente lo que quiere ver es ‘chicha’. Incluso los liberados sindicales, que hay mucho ocioso por mi hospital, podrían dar un curso de ‘body-painting’ para que la reivindicación fuera más artística. Ya lo estoy viendo abriendo el telediario de la BBC inglesa: “La sanidad española, en pelotas por los recortes”. Yo la idea la dejo ahí, a ver si alguien la aprovecha.