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14/10/2013 n154
El buscador más utilizado en internet sigue siendo fiel a su carácter innovador y ha emprendido diversos proyectos en los que la salud es una vía para hacer crecer sus dividendos y diversificar sus áreas de negocio, desde la utilización de las Google Glass en un quirófano hasta Calico, una nueva empresa satélite que tiene por objeto el desarrollo de tecnologías que permitan retrasar, contrarrestar y frenar todos los problemas y enfermedades asociados al envejecimiento.
Elena Pierna / Imagen: Adrián Conde

En 2012 más de 1.200 millones de internautas en todo el mundo utilizaron internet para realizar consultas relacionadas con su salud y el tratamiento y prevención de enfermedades. Muchos, la inmensa mayoría, lo hicieron a través del buscador Google, el más popular. Millones y millones de potenciales clientes, una tentación para cualquier empresario despierto e innovador, los rasgos que mejor definen a Larry Page y Sergey Brin, dos estudiantes de doctorado en Ciencias de la Computación que se conocieron en la Universidad de Stanford (Estados Unidos), que en 1998 fundaron Google Inc, una compañía que catorce años después arroja un beneficio neto anual de 10.737 millones de dólares, 8.134 millones de euros.

“El cuidado de la salud no es aún lo suficientemente social”

El gigante de Mountain View, en California, lleva casi una década dándole vueltas a cómo sacar rédito al interés del usuario de internet por la salud. En 2005 comenzó a poner los cimientos de Google Health, un servicio de información personal centralizado enfocado a la sanidad (algunos lo consideraron el historial clínico electrónico de Google). Permitía a los usuarios registrar voluntariamente su historial clínico, incluir condiciones de salud, medicamentos, alergias y resultados de laboratorio. Google Health usaba esta información para proporcionar al usuario un registro clínico centralizado y las posibles contraindicaciones entre medicamentos, condiciones y alergias. No admitía publicidad relacionada, el 90 por ciento del negocio ‘tradicional’ de Google. En 2012 la compañía anunció que cerraba esta vía, y concluía que “el cuidado de la salud no es aún lo suficientemente social”.

Pero un fracaso es para este tipo de empresas innovadores una oportunidad única para volver a intentarlo, conociendo ya por dónde no hay que ir. Por eso ahora Google regresa con Calico. Su propósito, tal y como confirmó en la presentación Arthur D. Levinson, CEO de Calico y expresidente de Apple, será prolongar la vida y la salud de las personas. Aunque la empresa aún está aún ‘en pañales’ y no se ha dado ningún detalle de su puesta en marcha, algunos apuntan a que esta entidad jugará un papel significativo en la lucha contra la disminución de la movilidad y la pérdida de agilidad mental que provoca el paso de los años. Según la revista Fortune, Calico tiene bien cubierto el riñón con una inyección inicial de “cientos de millones” de dólares. Ante la incertidumbre que pueda generar esta novedosa idea entre los accionistas, el presidente ejecutivo de Google, Larry Page, ha lanzado desde su perfil de Google+ un mensaje sobre este nuevo proyecto: “No se sorprendan si invertimos en proyectos que parecen extraños o especulativos en comparación con nuestros negocios existentes en internet. Y por favor recuerden que nuevas inversiones como esta son muy pequeñas en comparación con nuestro negocio principal”. También se ha mostrado “emocionado de luchar contra el envejecimiento y las enfermedades. Nos afectan a todos, desde la movilidad disminuida y la agilidad mental hasta enfermedades que amenazan la vida y exigen un tremendo desgaste físico y mental de los individuos y las familias”. El tiempo dirá si la inversión millonaria en Calico reporta beneficios a Google.

Sergey Bin, cofundador de Google, en la presentación de Google Glass en 2011.

La salud también está siendo protagonista en otro de los principales proyectos que está desarrollando la multinacional. Se trata de Google Glass, las gafas inteligentes que pretenden ser mucho más que el móvil multimedia del futuro. Su utilización en cirugía, telemedicina y formación sanitaria a distancia es uno de los principales empeños en los que está ahora la empresa del buscador. Con la apariencia física de unas gafas metálicas ligeras, pero con los mismos servicios que un ‘smartphone’, Google Glass funciona en la mesa de cirugía de un quirófano como una cámara de última generación, una fuente de comunicación bidireccional e incluso, como un especialista virtual. Tecnológicamente hablando, las gafas Google se componen de una pequeña pantalla incorporada a la montura en el cuadrante superior externo del campo de visión, dotada de cámara, GPS, Bluetooth y micrófono. Disponen de conexión a internet de forma autónoma y de sistemas de reconocimiento vocal mediante vibraciones laríngeas y de transmisión de sonido a través conectividad ósea. Sin embargo, a efectos prácticos podría decirse que Google Glass se convierte en el quirófano en un tercer ojo, un tercer oído y una tercera mano para el médico. Durante la operación y a través de las gafas Google, el médico puede visualizar las constantes vitales del paciente sin desviar la vista del campo quirúrgico, mientras de forma simultánea accede a cualquier información relacionada (historial médico, alergias, etc.) como si estuviera ante un ordenador, pero sin necesidad de usar las manos y con tan solo un golpe de voz. Y puede grabar con un solo gesto todo tipo de información relevante, en formato escrito o audiovisual.

Telemedicina: hacia un quirófano único y global
En interacción con el sistema de videollamadas ‘Hangouts’, también desarrollado por Google, el cirujano puede comunicarse, a través de Google Glass con médicos y especialistas de cualquier parte del mundo, para que participen activamente en la operación, asesorando y aportando conocimientos de suma importancia para la intervención. La cámara de Google Glass actúa como el ojo que todo lo ve y difunde a escalas ilimitadas todos los movimientos que ve ‘in situ’ el cirujano que está interviniendo, compartiendo y recibiendo información, de forma simultánea.

En Google creen que la importancia de sus gafas inteligentes radica en su capacidad para deslocalizar la atención médica y sanitaria y facilitar el acceso a un quirófano único y global. Señalan que su uso minimiza el riesgo y el margen de error en las operaciones, al abrir el campo de actuación quirúrgica a un número ilimitado de especialistas, y las ‘venden’ a los centros hospitalarios como una herramienta pionera para la aplicación y el desarrollo de la telemedicina, entendida como la prestación de servicios de atención médica y diagnóstico a distancia, una tendencia muy demandada por los servicios proveedores, principalmente en zonas de amplia dispersión geográfica.



A más largo plazo, una vez que se consolide su comercialización, Google Glass podría proporcionar una atención personalizada desde un hospital de campaña en primera línea de guerra de cualquier parte del mundo, convirtiéndose en una baza sin parangón para aquellos países en vías de desarrollo, donde la mejora de la medicina es una necesidad de primer orden. Desde que Google eligió España como campamento base para enseñar al mundo la capacidad de sus gafas, han sido utilizadas en dos operaciones realizadas por Pedro Guillén en la Clínica Cemtro de Madrid. La última intervención, realizada el pasado 17 de septiembre, se convirtió además en una pionera ‘master class’ de Traumatología. Fue retransmitida en directo a más de 300 hospitales y universidades de todo el mundo, gracias al sistema de videollamadas ‘Hangouts’ de Google y al desarrollo ‘Glassters Streamer’, diseñado por la empresa murciana Droiders, que permitió difundir la imagen a un auditorio multitudinario de Europa y Estados Unidos. Durante la intervención, todos los asistentes (en su mayoría médicos y estudiantes de Medicina) pudieron preguntar al profesor Guillén y a su equipo datos concretos sobre la operación.

‘Google Glass’ vs ‘smartphone’


Tras la experiencia, se están evaluando las ventajas y limitaciones de aplicación de Google Glass a través de una encuesta repartida a cada uno de los participantes. La empresa española Droiders, por su parte, continúa trabajando en el desarrollo de aplicaciones complementarias para las gafas Google en Europa. Aunque no hay fecha prevista para su comercialización mundial, desde la dirección de Google han comunicado que su precio podría rondar los 1.500 dólares. Los analistas creen que las ventas superarán los nueve millones de unidades en 2016. La compañía norteamericana espera que Google Glass pueda sustituir a los actuales ‘smartphones’ y humanizar la tecnología para todos los sectores y públicos.
Por ahora, las ideas de Google para mejorar nuestra salud no se puede decir que hayan fracasado, pero no han logrado su objetivo. Calico y Google Glass pueden cambiar esa tendencia y ser los dos puntos de partida para que la salud represente otro de los pilares de su negocio. Siempre es bueno tener un aliado dispuesto a innovar y arriesgar por la salud, aunque lógicamente tenga un trasfondo comercial.