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14/10/2013 n154
De Guindos
contra los ‘pluriempleados’ de la sanidad
Ismael Sánchez
En su afán por dotar a los colegios de mecanismos de buen gobierno y transparencia, el Ministerio de Economía y Competitividad de Luis de Guindos ha presentado un anteproyecto de ley de servicios profesionales que fija un dra- coniano régimen de incompa- tibilidades. Muchos cargos de las corporaciones ven en el artículo que establece la imposibilidad de simultanear obligaciones repre- sentativas una amenaza a su independencia y hasta a su honestidad. Y algunos, puestos en lo peor, hasta tienen decidido con qué cargo se quedarán si el ante- proyecto se convierte en ley con su redacción actual. Con todo, hay voces que sí defienden cargos colegiales dedicados enteramente a la corporación. La futura ley y los próximos estatutos de la Organización Médica Colegial (OMC) son una gran oportunidad de cerrar de una vez un debate endogámico, que dura ya demasiado tiempo.
Una larga polémica, que se remonta a la propia configuración de las organi-zaciones profesionales, rodea a los representantes sanitarios que ocupan varios cargos a la vez. Para unos, es una costumbre indebida, que habría que prohibir o, cuando menos, limitar. Para otros, es la evidencia de que los profesionales más represen-tativos son también los más capaces; y por eso son elegidos en instituciones diferentes y por cuerpos electorales distintos. El debate no había salido del entorno profesional hasta que al Gobierno, y más concretamente a Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad, se le ocurrió, buscando una mayor liberalización de los servicios profesionales que ayude a la reactivación de la economía, presentar un anteproyecto de ley que establece un durísimo régimen de incompatibilidades, justificado en la necesidad de dotar de mayor trans-parencia y buen gobierno a las corporaciones.

Pedro Hidalgo, a la derecha, es uno de los más ‘compatibles’, ya que aúna las facetas colegiales (presidente del Colegio de Médicos de Badajoz), sindical (recientemente ha sido elegido para un cargo en el Sindicato Médicos de Extremadura), y empresarial, como consejero de AMA. Junto a él Carlos González-Vilardell, que acaba de dejar la Presidencia del Colegio de Médicos de Sevilla, cargo que compatibilizó con distintas responsabilidades en PSN y AMA.



El artículo que ha despertado los demonios de altos representantes de las profesiones sanitarias dice textualmente que el ejercicio de un cargo colegial será incompatible con cargos de las administraciones públicas, de partidos políticos, sindicales, empresariales y de otros en entidades de seguro o de previsión social que tengan relación con el colegio. Otra vez, la alusión directa a los sindicatos médicos y a las mutuas y mutualidades sanitarias, como ya ocurrió en la discusión sobre los estatutos de la Organización Médica Colegial, allá por 2007. El debate por tanto no es solo incompatibilidad sí o no, sino casi más alambicado: compatibilidad, sí o no, y en qué casos. ¿Colegio-sindicato? ¿Colegio-mutua?
En esta situación están unos cuantos representantes colegiales, muy conocidos en el sector. Todos los que se ven afectados rechazan el espíritu y la letra de la norma, según ha podido comprobar ‘Revista Médica’. Y algunos, que se ponen en lo peor, hasta tienen ya decidido qué cargo dejarán cuando la Ley entre en vigor: “Dejaría el Colegio”, anuncia convencido Tomás Toranzo, vicesecretario general de CESM y vicepresidente del Colegio de Zamora. “Mi trayectoria es sindical y en el sindicato voy a seguir, eso lo tengo claro”. Con todo, recuerda que a él le ampara la libertad sindical y que no ve conflicto de intereses alguno, puesto que “el profesional tiene muchas facetas que pueden ser defendidas y representadas por una misma persona”.



Tampoco José Luis Díaz Villarig ve problema alguno en la aplicación de la ley: “Si entra en vigor, dejaré uno de los dos cargos. Eso sí, me reservaré mi derecho a emprender las acciones legales que estime oportunas”. La advertencia del presidente del Colegio de Médicos de León y del secretario general de CESM Castilla y León se justifica en esa libertad sindical de la que habla Toranzo, que establece sin dudas cuáles son las incompatibilidades que afectan a los sindicatos, entre las que no se encuentran los colegios profesionales. Pero Díaz Villarig no lo tiene tan claro en el caso de las mutuas: “En un sindicato no hay dinero, tampoco en el Colegio. En otras organizaciones sí puede haber otros intereses”. Para dejar más clara la alusión a AMA y PSN: “Las mutuas son empresas, que nunca tendrían que haber abandonado a los colegios. Pero hoy no tienen nada que ver con lo que es y lo que implica la representación profesional”.

Sobre la libertad sindical se ha expresado también públicamente Francisco Miralles, secretario general de CESM y vicepresidente del Colegio de Médicos de Murcia: “La única incompatibilidad de los cargos sindicales es con puestos en la administración pública, de director general para arriba. Separar la defensa de lo laboral, lo económico y lo profesional es absurdo”.
Ciertamente, a CESM no le fue bien compatibilizar cargos con las mutuas. Uno de los padres de la Confederación, Juan Blázquez, utilizó el éxito de las huelgas de hospitales para lograr un reconocimiento profesional que le catapultó a la presidencia de Previsión Sanitaria Nacional (PSN). Corría el final de los ochenta y allí se rodeó de afamados sindicalistas como Vicente Garcés, Josep Maria Sala Xampeny o Juan Pedro Jiménez Tamplín. Todos ellos, junto a sus compañeros de Consejo de Administración, fueron destituidos en 1997 por la Dirección General de Seguros. Desde entonces, CESM se separó institucionalmente de PSN y de cualquier otra entidad aseguradora. Sin embargo, su ascendencia e influencia en los colegios ha crecido desde entonces como la espuma.

El otro escenario donde la incompatibilidad se torna en una cuestión controvertida y recurrente es en el de las mutuas, creadas por los colegios y que originalmente no eran
sino apéndices de las estructuras colegiales. Después, la relación ha tenido altibajos, especialmente en el caso de PSN, cuando Blázquez sacó a la mutua de las dependencias colegiales. Pero ahora, las dos son y se sienten colegiales.

El presidente del Colegio de Médicos de Salamanca, Manuel Gómez Benito, que ahora se presenta por tercera vez a la reelección, ha sido la voz más crítica con la compatibilidad en el seno de la OMC.

Manuel Pérez, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla y consejero de PSN, no oculta su malestar con el anteproyecto: “No me dejan demostrar mi compromiso ni mi exquisitez. Hay sobre mí una presunción de culpabilidad, de que ni voy a ser transparente ni voy a ejercer un buen gobierno. Y esto es injusto”. A su juicio, el artículo, tal y como está redactado, es débil: “Si les preocupa que tengamos varios cargos, ¿por qué no incompatibilizan la responsabilidad en otras empresas que no sean sanitarias? ¿O resulta que sí puedo ser consejero de Telefónica, cuando esta empresa tiene interés en el desarrollo de la receta electrónica? ¿En qué quedamos?”.

El presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Juan José Sánchez Luque, se ha incorporado recientemente al Consejo de Administración de AMA.

Juan José Sánchez Luque, presidente del Colegio de Médicos de Málaga y consejero de Agrupación Mutual Aseguradora (AMA), recuerda el posicionamiento de la Organización Médica Colegial. “Son los colegios los que deben definir en sus respectivos estatutos las incompatibilidades. Considero excesivo el régimen establecido en el anteproyecto. AMA surge de los propios colegios profesionales y se ha ido forjando con las aportaciones de numerosos responsables colegiales”.

El Colegio de Médicos de Las Palmas ha tomado rápida nota de la recomendación del Consejo General, pero prácticamente ha transcrito el espíritu de la propuesta del Gobierno y establece un régimen estricto de incompatibilidades para los miembros de la directiva, de forma que la institución sea independiente de partidos políticos, directivos sanitarios, sindicatos y empresas del ámbito de la salud con ánimo de lucro.

Y es que no todos los colegios ni todos los representantes colegiales están en contra de las incompatibilidades. Puede que el defensor más destacado de la incompatibilidad radical de cargos haya sido en los últimos años Manuel Gómez Benito, que volverá a optar a la Presidencia del Colegio de Médicos de Salamanca y que no quiere saber nada de otras responsabilidades. De hecho, declinó una oferta de PSN para incorporarse al Consejo de una de las empresas de la mutua, Educación y Futuro, que gestiona una escuela infantil en el Colegio de Salamanca. Gómez Benito nunca quiso mezclar las cosas.

La Rioja, Valladolid y Alicante son otros colegios claramente favorables a la incompatibilidad como, de hecho, y a pesar de su reciente posicionamiento más tenue, lo es el presidente Juan José Rodríguez Sendín, que en la última discusión profesional sobre estatutos, siendo secretario general de la OMC, abanderó una postura contraria a la acumulación de cargos. Esta evolución del pensamiento puede deberse más a su natural inclinación a alcanzar consensos y no generar más polémicas, que está en la base de su mandato desde el principio, que a su propia postura.

Otro presidente de Consejo General, Alfonso Villa Vigil, al frente de los dentistas españoles desde hace casi veinte años, lo tiene claro: “Creo que los redactores del anteproyecto se dejaron arrastrar por algún lobby que tiene intereses mucho más perniciosos y ha tratado de distraerlos mediante una incompatibilidad infundada”. De hecho, no se considera afectado por la norma, aunque es desde hace poco consejero de AMA.
En el otro extremo, Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería, es un notable defensor de las tesis gubernamentales. De hecho, algunas fuentes insinúan su autoría en algunos de los artículos del anteproyecto, y más concretamente, en el de las incompatibilidades. Su postura es pública, tajante y llevada al límite: si estás en un colegio, olvídate de Administración, partido político, mutua y sindicato.

En primer plano, Juan José Porcar, presidente del Colegio de Enfermería de Zaragoza y consejero de PSN, A su lado, Alberto García Romero, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, que fue consejero de AMA y que ahora es el vicepresidente de su Fudnación. Detrás, el dentista Suárez Quintanilla, presidente del Colegio de La Coruña y consejero de PSN.

No parece hacerle mucho caso Juan José Porcar, presidente del Colegio de Enfermería de Zaragoza y consejero de PSN, que, además, tiene clara su elección, en caso de que no hubiera otro remedio: “Me quedaría en PSN porque creo en la labor que está haciendo la mutua por y para el sanitario”. Con todo, mantiene su compromiso con el Colegio, “mientras los colegiados sigan eligiéndome”. A su juicio, la incompatibilidad la genera una mano negra que parece no compartir el hecho incuestionable de que las personas más capacitadas para regir las organizaciones profesionales son también las más conocidas y familiarizadas con lo que supone la representación de los compañeros. De ahí que compartir cargos en las profesiones sea, según Porcar, casi inevitable.

También tiene claro el futuro y, llegado el caso, qué cargo elegiría, Miguel Morgado, presidente del Colegio de Médicos de Cádiz y consejero de PSN: “A mí me da igual, no me va a afectar, ahora bien, sí creo que el texto es una prueba más de la inquina que el legislador parece tener hacia los colegios. El control que plantean es más propio de una dictadura”.

La compatibilidad no es algo de las generaciones más veteranas. Directivos más jóvenes, como Fernando Rivas, vocal de la OMC de Empleo Precario, también lo hacen, en concreto él como consejero de Mutual Médica.

Por concluir con las entidades profesionales, no podemos olvidar a Mutual Médica, en cuyo Consejo de Administración se reúnen, por Estatutos, los presidentes de los colegios de médicos de Cataluña y de Baleares, independientemente de quién ocupe el cargo. Además, también es consejero Fernando Rivas, actual vocal nacional de Médicos con Empleo Precario.

Hay otros casos muy ilustres de manifiesta incompatibilidad, con arreglo al anteproyecto, de los que ‘Revista Médica’ ha querido, infructuosamente, conocer su opinión: Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz, vicepresidente del Sindicato Médico de Extremadura y consejero de AMA, o Luciano Vidán, presidente del Colegio de Médicos de La Coruña y consejero de AMA. Puede que Hidalgo sea uno de los ejemplos más flagrantes de excesiva acumulación de responsabilidades, según algunos, o de liderazgo y capacidad sobresalientes, según otros. Todo depende. Como casi todo en esta vida.
Carrero y Murillo: por la compatibilidad de cargos, pero centrados en su responsabilidad

Los dos presidentes de las grandes mutuas sanitarias, PSN y AMA, AMA y PSN, son un buen ejemplo de las muchas aristas que tiene el debate de las incompatibilidades. Diego Murillo es un público defensor de la compatibilidad de cargos y, de hecho, promueve y promociona que su Consejo de Administración esté compuesto por presidentes colegiales. Hace años, cuando AMA no era todavía lo que es hoy, Murillo compaginó la Presidencia del Colegio de Médicos de Pontevedra con la Vicepresidencia de PSN. Eso sí, cuando tomó las riendas de AMA se centró por completo en su cometido.

Miguel Carrero y Diego Murillo, presidentes de las dos grandes mutuas sanitarias del país, acumularon en su día varios cargos institucionales, pero con el tiempo terminaron dedicándose en exclusiva a PSN y AMA, respectivamente.

Miguel Carrero, presidente de PSN, también ha hecho una trayectoria similar. Presidente del Colegio de Médicos de La Coruña, en el que estuvo más de veinte años, compatibilizó esta responsabilidad con la presidencia de PSN durante ocho años. Su opinión es conocida y no ha regateado esfuerzos en difundirla. El ejemplo más reciente lo encontramos en un editorial de la revista de PSN, en febrero de este año: “Es lógico pensar que cuando un profesional es designado para varios cometidos, es probable que posea cualidades destacables (…) [Además] son personas con total libertad e independencia, no sujetos a compromisos ni a presiones que, en general, tienen sus necesidades sobradamente cubiertas, con capacidad, independencia e inteligencia sobradas para servir únicamente a la verdad, a la razón y a la justicia en pos del interés general”.

Este íntimo convencimiento de Carrero en el valor de la compatibilidad ha cedido protagonismo en el gobierno de PSN. No sólo él, sino otros significados consejeros como los vicepresidentes Carmen Rodríguez y Miguel Triola y el secretario Esteban Ímaz han ido, progresivamente, dejando sus anteriores responsabilidades colegiales y centrándose en el gobierno de la mutua.

Habrá que ver si es lo mismo que les ocurre a quienes ahora detentan esas diferentes responsabilidades, caso de que el ministro De Guindos se salga con la suya, y les haga optar, por ley, por una de sus actuales ocupaciones, incompatibles a los ojos de un ministro que quizá pasee su vista demasiado por Europa.