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30/09/2013 n152
PRINCIPIO ACTIVO
Año de fundación:
2011

Fundadores:
Marc Martinell, Joan Aymamí, Xavier Barril

Director Ejecutivo:
Marc Martinell

Objetivo:
Investigación para el tratamiento de enfermedades raras

Ubicación:
TecnoCampus Mataró-Maresme (Cataluña)
Minoryx


Una compañía pequeña para tratar enfermedades raras
Texto, Enrique Pita
Las cerca de 7.000 enfermedades raras descritas suponen un campo abierto para la investigación en el que se dan pequeños pasos. Una de las empresas que está avanzando en este camino es Minoryx Therapeutics. Esta biotecnológica catalana nacida en 2011 es una iniciativa en la que confluyen tres trayectorias profesionales con distintos orígenes. Por un lado, Marc Martinell, con experiencia en el desarrollo de fármacos en distintas compañías, y por otro Joan Aymamí, investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña y fundador de Crystax; y Xavier Barril, investigador de la Universidad de Barcelona y que cuenta también con experiencia en la empresa privada.
““No somos una start-up nacida de la universidad, al menos no estrictamente”, apunta Martinell, que sí señala que “parte de nuestra aproximación se basa en una tecnología originada en la Universidad de Barcelona”. “Somos una compañía pequeña, que hace I+D, pero que aún está en la fase investigadora”, define Martinell.

Enfermedades metabólicas
““Nos centramos en los errores congénitos del metabolismo que tienen afección neurológica”, explica Martinell. “Son enfermedades multisistémicas, pero normalmente la componente neurológica es una de las más severas y una de las razones que hacen que sean más complicadas de tratar”. Además, según señala, “son enfermedades muy graves, muy discapacitantes, la mayoría no tienen tratamiento y afectan de forma especialmente severa a la población pediátrica”.

Así, Minoryx tiene en este instante “dos grandes proyectos” en fase preclínica. Por un lado, investiga compuestos para tratar la gangliosidosis GM1. En este caso se está usando “una aproximación a través de su plataforma SEE-Tx” gracias a la que se han identificado compuestos, se han hecho patentes y se han optimizado estos compuestos para encontrar un candidato, “una molécula que sea suficientemente buena”.

La segunda de las líneas se basa en el reposicionamiento de fármacos. “A diferencia de lo que hacemos en la plataforma SEE-Tx, que nos sirve para buscar moléculas nuevas que no se hayan descrito nunca y que tengan una actividad concreta, con el reposicionamiento lo que hacemos es buscar moléculas que ya se conocen y que pueden tener otro uso”. En lo que se refiere a este estudio, Martinell ha recalcado que se
se está trabajando conjuntamente con el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) en el desarrollo de una molécula que originariamente se usaba para la diabetes “y estamos trabajando para su uso en la adrenoleucodistrofia”. Este proyecto, explica Martinell, se encuentra en fase preclínica, pero aunque es complicado dar un plazo, esperan que en un periodo de 12 a 24 meses se encuentre en estudios clínicos.

El reto de la financiación
“Nos financiamos a través de entidades de capital riesgo como La Caixa Capital Risc e Inveready, inversores privados y también ayudas públicas varias”, explica Martinell, que reconoce que “hay poca masa crítica de capital riesgo en el campo de la biotecnología”. “Es uno de los campos a mejorar claramente, sobre todo cuando hablamos de inversiones que requieran diversos millones de euros”. En este sentido, reconoce que “aunque nos ha costado mucho, hemos sido capaces de atraer a dos de los fondos más especializados en biotecnología”.