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30/09/2013 n152
El Celador
El nudista de Quirón
Esta semana la cuadrilla que nos juntamos en el hospital para tomar nuestros ‘cafeses’ no hemos hablado casi de otra cosa que de la operación del Rey, que, como él mismo dijo antes de entrar a quirófano, ha tenido que pasar de nuevo “por el taller”. Pero las conversaciones más animadas no han tenido a Don Juan Carlos como protagonista, sino al que hemos bautizado como el nudista de Quirón. Tal vez guiado por la moda levantada por las activistas ucranianas, o por los espontáneos que saltan a los campos de fútbol para tener sus segundos de gloria en la ‘tele’ durante un Madrid-Barça, el nudista de Quirón aprovechó que llegaba de visita la Reina para saltarse la seguridad y reivindicar así no sé sabe muy bien qué de unos “crímenes ocultos de la CIA”.
Hay gente para todo.
Pobrecillos los de marketing de Quirón, ellos que habían empapelado todo de photo-calls para que se viera bien su logo en cualquier noticia relacionada con el Rey, y resulta que con lo que se ha quedado la mayor parte de la gente es con un hombre que deambulaba en cueros por las instalaciones de su hospital. “Lo suyo es que a las fotos del nudista le hubieran puesto un logo de Quirón en las partes que haya que censurar”, se reía un compañero. Otro me contó que en Facebook ya había visto algún montaje que afirmaba que era un cliente de Quirón después de pagar la cuenta. Ya me estoy imaginando la leyenda negra que se va a crear en esta clínica. “Oye, se me ha aparecido el nudista de Quirón”, comentará un compañero celador una noche a un anestesista de guardia. O entre los pacientes circulará el runrún, entre misterioso y de cachondeo, de una aparición fantasmagórica, ligerita de ropa.
Pero eso sí, hay que dar gracias a que ha sido un nudista, en principio tan pacifista que no tenía ni dónde guardar arma punzante (no corpórea) ni artefacto potencialmente peligroso. Porque si a los de Quirón se les cuela alguien con ganas de hacer más daño, apaga y vámonos, hunde su reputación. Quién sabe si esa segunda operación pendiente en unas semanas no se celebraría entonces en otro sitio. Ahí está la Ruber, por ejemplo, que mira que han tenido hijos las infantas y Letizia allí y nunca se ha visto a nadie correteando desnudo por las inmediaciones.